El sueño sobre el sueño erótico…

Posted in Sin categoría on 27 septiembre, 2011 by Joliegirl

Despierto. Él está dormido junto a mí, desnudo. Las imágenes de la madrugada que termina me inundan, me sacuden todavía. Como si hubiera sido un sueño, recuerdo el calor de su cercanía, su aliento, sus labios sobre mí; vuelvo a sentir la fricción de nuestros cuerpos, el sudor, los temblores. Revivo los momentos en que recorrió mi sexo con sus labios, con su lengua; lamiendo mi entrada, empapándola. Yo me tocaba los senos, se los ofrecía… quería que los chupara al mismo tiempo que chupaba la boca de mi vagina, quería que los apretara con ambas manos, que los juntara, que frotara mis pezones.

Recuerdo que en ese instante se incorporó, y sujetando su pene con la mano, sin darme tiempo siquiera de reponerme, lo metió hasta el fondo de un solo empellón. Me veo gritando de placer, aunque no escucho mis gemidos, todo se me presenta en silencio. Me penetra con fuerza, quiere partirme en dos… veo cómo mi vagina se dilata para dar entrada a su músculo; con cada embestida sus testículos me rozan y me estimulan aún más. El ritmo se ha tornado furioso, mis pechos se agitan con fuerza, mi boca abierta, le estoy diciendo algo, pero todavía no puedo escuchar lo que digo. Pongo mis manos a cada lado de la entrada de mi sexo, presiono su pene aún más, aprieto mis senos con los antebrazos, los empujo hacia arriba, quiero que los chupe mientras me penetra.

Comienzo a venirme; es profundo… uno de esos orgasmos que me nacen en la punta del clítoris y me llenan hasta la garganta, me estoy viniendo, me sigo viniendo…

Volteo a mirarlo, sigue dormido, pero su pene está duro, como si hubiera recordado conmigo el hermoso episodio. Me muevo lentamente para no despertarlo, me acerco de lado, mojo mis labios, abro la boca justo sobre su pene y, después de respirar suavemente sobre el glande, comienzo a chuparlo. Él se estremece, pero no abre los ojos, sigue dormido, tal vez soñando con esta boca que lame y moja su miembro.

Nunca había estado tan duro, ni tan grande; es más grueso, más largo y fuerte… pero lo meto fácilmente en mi boca, lo trago sin esfuerzo, como si mi garganta hubiera adquirido de pronto la forma exacta para gozarlo así. Sus caderas comienzan a reaccionar a mi boca, se mueven en círculos, después hacia arriba, empujando el músculo cada vez más dentro.

Su piel es tan suave… me concentro en chupar el enorme glande, paso mi lengua alrededor, toco su orificio con la punta de la lengua. Él se estremece, comienza a jadear. Le separo las piernas y me arrodillo entre ellas. Tomo sus testículos entre mis manos, los muevo suavemente, puedo sentirlos llenos, sumergidos en espeso fluido; al sentir mi caricia se inflaman, los suelto lentamente y me estremezco al ver cómo crecen y cuelgan pesados entre sus piernas.

Con mis manos apoyadas sobre la cama me coloco justo sobre el miembro erecto, respiro profundo, cierro los ojos y lo trago hasta el fondo; siento la piel de sus testículos acariciar mi barbilla. Lo mantengo dentro, lo masajeo con los músculos de mi boca y garganta. Como si fuera un tubo que transporta vida, succiono este miembro que me llena. Las venas que lo cubren se están hinchando, siento palpitar el flujo de sangre a través de ellas. Lo saco de mi boca, el sabor a carne me embriaga. Me retiro un poco para observarlo: chorrea saliva, late expectante, me llama… Seguí chupando durante lo que me parecieron horas. Su pene y mi boca se convirtieron en un solo órgano: un músculo empapado penetrando, labios mojados y abiertos que reciben calientes ese miembro enloquecido. Y de pronto todo empieza a dar vueltas, y ya no estoy encima, sino boca arriba, la cabeza apoyada sobre los almohadones, mis manos sujetas por las suyas.

¿En qué momento despertó? Ahora todo es diferente, la habitación ha cambiado, todo es blanco. Se acerca a mi cara y lo único que puedo ver es el enorme miembro y los testículos balanceándose frente a mi boca.

Este movimiento inexplicable cambió algo dentro de mí… Siento un hambre todavía más profunda que la de minutos antes. Mis manos atrapadas, su músculo frotándose contra mi cara, el olor de la piel mojada en saliva me enloquece. El tiempo se detiene y entiendo que puedo hacer en este momento lo que siempre quise hacer, decir lo que siempre quise decirle. Abro la boca y trago sus testículos; más pesados que antes me asfixian por momentos, pero logro empaparlos en saliva. Los saca de mi boca, me moja la cara con ellos. Se separa y me acerca el glande, separado lo suficiente para permitirme ver el orificio dilatado que comienza a liberar gotas pegajosas. Siempre pensé que mamar significa absorber una esencia. Quiero mamarte, pensé, quiero mamártelo hasta absorber tu alma, el semen de tu alma. En un instante vienen a mi mente todas esas palabras que nunca me atreví a decirle, y sé que ahora es la única oportunidad que tendré de hacerlo. Su glande descansa inquieto sobre mis labios temblorosos, como esperando una señal para entrar. Pienso: lléname la boca con tu verga. Él empuja el miembro y abre mis labios a la fuerza, su músculo me llena la garganta de nuevo. Abro los ojos, miro los suyos. Tienes las bolas llenas de leche, pienso, ¿quieres vaciarte en mi boca? Como respuesta recibo otro empujón violento dentro de mi garganta. Cierro los ojos y decido no volver a abrirlos. Entiendo cómo excitarlo hasta el extremo que deseo.

Tu verga es deliciosa. Métela en mi boca, no dejes de meterla en mi boca nunca. Necesito tu semen… espeso, caliente y viscoso. Dame la leche de tus testículos. Quiero comerme tu esperma. ¿Es pegajoso? ¿Es blanco y espeso? ¿A qué huele tu leche? Quiero oler tu leche, saborearla, tragarla… Semen. Leche. Verga dura, verga llena de crema viscosa… Eyacula, eyacúlame en la boca, por favor, vacíate. Vente en mi boca, derrámate en mi boca, vacía tu semen sobre mi lengua, sobre mi cara. Siento el miembro sacudirse mientras lo rodeo con mi lengua, lo chupo aún más fuerte.

Comienza a derramarse. No siento esta eyaculación como chorro, sino como una serie de borbotones pesados que me llenan la boca y resbalan hacia mi garganta. Verga dura que se revienta en emanaciones de un fluido viscoso que se adhiere a mi paladar, a mi lengua. No puedo verlo, sólo sentir cómo el glande parece haberse convertido en un manantial de esperma caliente que es inyectado sobre mi lengua. Abro los labios,  el líquido emana como si fuera mi boca la que estuviera eyaculando.

Y me maravilla la idea de mi boca eyaculando chorros de semen que he mamado de esta verga deliciosa. El miembro se retira, un chorro me moja la cara, con la lengua saboreo el fluido; otro chorro me baña los senos, unas manos los levantan, los aprietan y los cubren de esperma por completo. Todo es blanco, pero ya no es la habitación, es el líquido que se ha derramado del miembro que tanto placer me da. Comienzo a venirme, enloquecida por el olor a semen y sudor sobre todo mi cuerpo.

Despierto. Él está dormido junto a mí, desnudo…

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Algo más que un café…

Posted in Sin categoría on 9 septiembre, 2011 by Joliegirl

Como bien lo saben, siempre he sido una mujer que ha disfrutado lo más que ha podido del sexo y no ha sido poco; he tenido más de 50 hombres sólo por placer; he disfrutado de sus vergas en los sitios más insólitos y si les contara como han disfrutado ellos de mi boca y mi garganta, no terminaría nunca.

De haber sentido muchas veces esa cosa que se siente en el corazón cada vez que se desea algo, lo que me pasó fue más allá y sobre todo porque quiero ver una vez más a mi desconocido.

Caminaba hacia mi departamento, después de haber visto una excelente juego de inicio de temporada de la NFL Packers vs Saints, cuando de repente sentí unos pasos muy apegados a mí y un leve aire se introdujo en mi nuca, levantando mi cabellera larga, rubia y ondulada. Miré para atrás y un hombre alto, de contextura grande me dijo…

-La noche va a estar fría parece…-me dijo con una traviesa sonrisa
-Yo creo que si, hay que acostarse temprano y arroparse con varios cobertores. Si tuviera una calentador personal en estos momentos sería genial…se me escapó de mi boca traicionera, sin pensar en las consecuencias que podría traer.-

-Con un café me conformo…-me dijo pasando su lengua gruesa por sus carnosos labios, que por la cercanía que ya teníamos podía detectar muy bien.

-Podría ser…-le dije con un tono muy directo de invitación.

Se acercó a mi lado y sentí con un sólo roce de su calor, como mi vagina empezó a palpitar con tal rapidez, que cuando reaccioné ya estaba él a mi lado y yo abriendo la puerta de mi departamento.

Entramos, me quité el abrigo, ya que me estaba ahogando la excitación de saber que ya estábamos solos y que lo más seguro era que café no íbamos a tomar. Los nervios de sentir su mirada intrusa y también deseosa, me llevaron a encender un cigarrillo, darle una fumada intensa y botar el humo como si estuviera descansando, él en consecuencia, dio un suspiro y de pronto lo tuve frente a frente, con su mano grande agarrando mi nuca, me guió hasta su caliente boca y me empuñó su lengua, abriendo paso para entregarme toda su cálida saliva….

Empezamos a besarnos apasionadamente, como si nuestras bocas se conocieran de toda la vida y a la vez supieran que eran ajenas. Me gustaba su sabor, me encantaba, mi cuerpo se estremecía cada vez más y lo llamaba con tanta fuerza, que los dos empezamos a temblar:

-Te voy a poseer…-me dice, mordiendo mi cuello, haciendo salir de mi boca gemidos desconocidos para él, casi gritos de placer.

Lo llevé poco a poco hasta el sillón, se sentó y con mi boca sedienta busqué lo que sabía que sería para mí. Su verga ya rompía su apretado pantalón, lo liberé y ahí estaba, DURO, GRANDE, LATIENDO, de su glande caían gotas de lubricación, lo miré a los ojos desafiante, mi lengua se dirigió a sus bolas llenas de leche, lamí como nunca. Traté de meterlo todo en mi boca pero era casi imposible, ese tronco estaba hecho por los dioses y ahora era para mí. Él me miraba con gestos de querer matarme, atravesarme, empuñarme toda su hombría, pero estaba sintiendo tan rico, que no quería que parara.

Sentí algo tibio entre mis piernas, mis jugos ya no podían con el placer de verlo sintiendo mi garganta casi atravesada. Mis ojos lloraban y entre mis lágrimas lo miré y le dije…

-Hazme tuya, enfunda tu pene dentro de mi ser…-casi extasiada le susurre
-Móntate en mi verga…-me dijo con una voz que me erizaron los vellos.

Subí por su cuerpo, me abrió con sus manos las piernas y fue penetrando suavemente, mientras mi lubricación envolvía poco a poco toda su herramienta. Sentí que mis caderas se salían, era tan gruesa su verga y a la vez tan exquisita, que mis pensamientos no los podía controlar, esa mezcla de placer y dolor, todo al mismo tiempo, que no pude aguantar sentir un orgasmo cuando sentí sus huevos en mi culo; gemí tan profundo, mordí mis labios…

-Goza, siénteme…me dijo con una voz desgarradora. Me volví loca al escuchar esas palabras tan complacientes, que empecé a cabalgarlo con furia y deseo, cada vez más rápido, apoyada en sus palabras

-Dame mamita, cómete mi verga, déjame romper tu panochita…-sus gemidos me tenían a mil por segundo…

Nuestros corazones eran uno, latían al unísono, gemíamos como si fuera ese el despertar de nuestros sexos. Éramos un todo y a la vez éramos nada, sólo dos almas que se encontraron por una pequeña brecha del destino, que sopló su dulce brisa y nos cruzó.

-ya no aguanto más, me vengo…-le digo con mi voz quebrantada.
-Vamos, me vengo contigo…-me dijo ya desesperado…

Mi gemido se unió al de él y estallamos juntos en un concierto de emociones que sólo pudo apaciguar un beso.

Después de un rato, al reencontrar nuestro aliento, nos miramos; como si hubiéramos descubierto juntos un tesoro.

Nos vestimos callados, sólo se podía distinguir en el ambiente el placer de habernos tenido…

-¿Y el café?…me dijo con una voz de repetición.

-Mañana a la misma hora, creo que también tendré frío…-le dije desafiante…

Saciando mi placer en el bosque de la Ciudad de México…

Posted in Sin categoría on 21 julio, 2011 by Joliegirl

Mi sexpartner vino de vacaciones a la ciudad, como ustedes ya sabrán él es el único hombre con el que repito una y otra vez  mis sesiones sexuales, ya que hasta ahorita ha sido el único que me deja satisfecha por completo… Era un sábado 16 de julio, tenía ganas de estar en algún lugar fuera del Distrito Federal, por lo que después de pasar una noche mágnifica de sexo placentero a lado de mi fuckbudy, tomamos camino y ésto fue lo que sucedió;…

Ese día te veías tan bien que ponías a volar mi imaginación cuando íbamos en el carro, llevabas puesto un pantalón estilo militar algo entallado, en el cual de vez en cuando me incitaba a  mirar hacia tu entre pierna, una camisa gris, olías delicioso, pero mejor aun, estabas algo bronceado… Yo traía puesto una blusa y un short bastante minúsculo…

Llegamos a la Marquesa (Bosque de México) e hicimos lo usual, rentar motos y caballos para pasar el día,  nos colocamos sobre el cofre del carro viendo al cielo y platicamos como nunca lo habíamos hecho, entre palabra y palabra me humedecía más, fantaseaba con que en ese lugar me poseyeras…

Te levantaste y me besaste la oreja, diciéndome: “Ya no aguanto más” te bajaste del cofre del carro, y me cargaste entre tus brazos y me
pediste que agarrara el tapete sobre el que estábamos, luego me llevaste cargando hacia donde estaban los árboles alejados de la gente.

Te agachaste para que pudiera poner el tapete aun en tus brazos y después me dejaste lentamente sobre el tapete que recargué sobre un
árbol, tu mirada era algo diferente, mas fuerte que de costumbre… te echaste hacia atrás y la luz del sol caía sobre tu cuerpo, mientras desabotonabas la camisa; me mordí los labios, sabias que eso lo hacia cuando algo me excitaba; me hice para atrás aun con las piernas cerradas y de lado, a ti parecía gustarte mucho lo que veías porque tratabas de quitarte el cinturón desesperadamente, cada vez que movía mis piernas; así que te empecé a ver con esa mirada de “deseo que me cojas” y que conoces perfectamente, movía mis piernas al mismo tiempo, las rozaba entre si…. Cuando te quitaste el cinturón y el pantalón abrí mis piernas por completo, desabroche mi short y te mostré que no llevaba nada abajo  me veías con esa cara de deseo que me anima a hacerte las cosas más sucias que puedas imaginar… Me mirabas mientras desabotonaba la blusa, mi cabello que llegaba hasta el nivel de mis senos… brilloso, rubio y ondulado me provocaba cosquillas sobre los mismos.

Te hice una señal con mi dedo de que te acercaras y no tardaste ni un segundo, te acercaste y te sentaste frente a mi, me besaste con
mucho deseo y pasión como si me fuera a ir, tus labios me comían por completo mientras jugueteabas con tus manos tocando mis senos y con tus dedos rozabas mis pezones sobre el bra….

Te acercaste mas hacia mi, y abrí mis piernas para sentirte mejor, podía sentir la dureza de tu pene a través de tu bóxer en mi vagina
estaba muy húmeda, tanto que pudiste sentirlo en tu pene, aun con el bóxer puesto, empezaste a mover tu cuerpo hacia arriba como si me estuvieras penetrando y me besabas al mismo tiempo, yo solo me sostenía de los músculos de tus brazos tan duros…

Quería sentir tu pene en mi boca, no podía contener el deseo de sentir tu pene caliente entrando y saliendo de mi boca, por lo que te detuve y te hice hacia atrás, quitándote el bóxer con desesperación; oliendo tu pene primero y luego besándolo con los ojos cerrados, sentía como la sangre corría mas rápido por mi cuerpo, y como mis pezones se paraban mas, era un deseo incontrolable de darte placer a cualquier precio… con los ojos aun cerrados le di lenguetazos a tu pene y lo introduje en mi boca muy despacio primero calentándolo con mi propio calor y luego lentamente lo rodeaba con mi lengua, disfrutando cada parte de tu pene en mi boca….

Mientras te chupaba el pene, masajeaba tus huevos lentamente, jalándolas un poco…. Para después dejar de chupar tu verga y cambiarme a la parte a la parte de en medio de tus bolas y tu ano, te volvste loco… subía chupando tus bolas y deslizaba mi lengua desde tus bolas hasta la cabeza de tu pene… para seguir chupándolo por completo otra vez jalándolo al mismo ritmo.

Me pediste que me cambiara para hacer 69 y yo encantada, me volteé abriendo mis piernas enfrente de tu cara bajando lentamente mi vagina hacia tus labios, desesperado buscaste mi “clítoris” y lo comiste como loco… Mientras yo seguía entretenida con tu verga!; aprovechando que estábamos así, te chupaste un dedo, y lo metiste en mi ano sin preguntarme…. No dije nada, yo seguía entretenida con tu falo… metías y sacabas cada vez mas rápido tu dedo de mi ano, y me quitaste y dijiste no puedo mas… “Quiero cojerte por el culo”
-dijiste!. Parándome de la mano…

Tu dedo se sentía tan bien en mi ano, pero un poco doloroso me jalaste hacia a ti besándome, mientras con tu dedo seguías trabajando mi ano, provocándome un placer indómito provocándome que escurriera de entre mis piernas el néctar que tanto te gusta de mi vagina.

Me volteaste de “perrito” haciendo mi cabeza hacia atrás, dejando que mi cabello volara hacia mi espalda, tambaleando mis piernas
esperando tu pene dentro de mi, el hecho me excitaba muchísimo, la excitación era muy grande, volteo a verte, haciendo mi cabello a un lado y veo como estas masturbándote con mi lubricante, de una forma tan rica que hace que me muerda los labios, esperando deseosamente me cojas en ese momento, sintiendo mi  vagina más húmeda que nunca.

Me jalaste hacia a ti de la cintura con tus manos grandes; abriste un poco mis nalgas poniendo tu pene lleno de mi lubricante sobre
mi ano, metiste lenta pero muy lentamente la cabeza de tu pene; empujaste mas adentro, injuriéndome un ligero dolor, pero al mismo tiempo la total  lujuria recorría mi mente… no era tanto mi placer sexual si no el placer de complacerte…

Seguías, cada vez mas rápido y mas profundo, el pequeño dolor empezó a cambiar a placer, muy lentamente, te inclinabas hacia mi besando mi cuello y tocando mi pechos, eso me encantaba, era lo que me hacia seguir, el oír tu respiración acelerada, y sentir tu cuerpo caliente…

Mientras me cojiias; con tus manos manoseabas mi clítoris y tratabas de meter un dedo en mi vagina, lo cual no aceptaba  para provocarte más y me movía para que no lo hicieras…

Me empezaste a apretar mas fuerte de la cintura, y me cojías mas fuerte, lo hacías mas rápido, gemías mas fuerte, sabia que estabas cerca, empezé a moverme en contra de tí para que fuera aun mas fuerte la penetración, te encantaba,  me movía en circulos pequeños y grandes, mientras tu te aferrabas a mi cintura para que tu gloriosa verga no saliera, me embestías con fuerza mientras yo me masturbaba el clítoris, cada vez más rápido, de pronto, sentí un cosquilleo en mi ano, tu pene se estana ensanchando,  me avisaba que estabas a punto de venirte, moví mis nalgas aún más fuerte contra ti, hasta que ambos llegamos a la muerte chiquita, al orgasmo sublieme, tu semen salía por mi ano pareciendo no importarle que tu verga estuviera dentro aún, salía por los lados, escurriéndose hacia mi vagina, tu gemías de placer, te venías dentro de mi… te tiraste de un lado, en donde no había tapete que te cubriera, yo me acosté sobre el tapete, toda llena de tu semen en mi ano, y parte de mi vagina… Con los ojos cerrados, disfrutando las últimas contracciones de mi orgasmo.

El autobús y mi excitación….

Posted in Sin categoría on 23 junio, 2011 by Joliegirl

Éste fin de semana pasado viajé a Tula Hidalgo por asuntos de trabajo, al terminar mis labores regresé a casa en autobús, me empecé a calentar, llevaba más de 48 horas sin tener sexo.  Me senté en la parte de atrás, y detrás de mi, pero en el otro lado del pasillo, había un chico de unos 25 años sentado que me miro de arriba abajo al dirigirme al mi lugar. Llevaba unos jeans muy ajustados que marcaban un poco mi sexo y un top sin nada debajo.

Al arrancar el autobús con las vibraciones y el movimiento el pantalón me rozaba cada vez mas y se me metía por mi vagina. Me empecé a excitar y a humedecer poco a poco, notando como el pantalón me apretaba el clítoris. Disfrutaba con los movimientos, pero quería sentir mas, así que disimuladamente comencé a mover mis caderas despacito en círculos para frotarme mas contra el pantalón. Los pezones empezaron a ponérseme duros y ya se me marcaban en el top. Mi excitación iba en aumento, y no pude reprimir bajar una mano a mi entrepierna y tocarme por encima del jean, que estaba húmedo también, haciendo movimientos circulares utilizando dos dedos. Los acompañaba moviendo las caderas de atrás adelante, con los frenazos del autobús realizaba al pasar un tope y la vibración del motor cada vez estaba mas y mas caliente.

De repente oí el sonido de una cremallera bajarse, me gire un poco y vi que el chico que estaba sentado al otro lado me estaba mirando. ¡Se había dado cuenta de lo que estaba haciendo! Y vi su brazo moverse despacio, seguro que se habia sacado el pene y se estaba tocando. Yo seguía muy excitada y no podía parar, así que mirándolo a ratos de reojo seguí tocándome. El debio darse por aludido, porque se levanto y se sentó en el asiento justo al lado mío.

-Me llamo Alex- Me susurró

Lo mire y vi como tenia una erección debajo del pantalón, ya con la cremallera abierta. Sin casi mirarme puso su mano en mi entrepierna y paso su dedo por mi pubis, entre los labios de mi vagina, pero por encima de mis jeans, arriba y abajo. Esto me puso aun mas caliente y yo puse mi mano sobre su verga, acariciándola en círculos sobre su boxer. Mientras con la otra desabroche el botón y el cierre de mi pantalón, momento que el aprovecho para meter su mano y acariciarme por encima de mi tanguita, empapadas ya. Saque de la prisión del boxer su pene y lo acaricié, subiendo y bajando mi mano por el, despacito. Levante el culito y con una mano me baje hasta las rodillas los pantalones. El retiro mis braguitas a un lado y con un dedo acaricio mi clítoris en círculos, llevándolo a ratos dentro de mi vagina para mojarse bien y volver a mi clítoris. Me volvía loca, aumentando el ritmo cada vez.

Le dije susurrando que me metiera los dedos, que me moría por sentirlos dentro, pero el me respondio que para eso tendria que mamarle la verga. Lo mire y sin dudarlo empecé a doblarme para lamer su pene, desde la base a la punta. Pase mi lengua por toda ella varias veces, luego puse mis labios alrededor del capullo y lo succione despacito. El seguía sin meterme los dedos, así que despacio empecé a clavarme su falo en la boca, presionándolo con los labios y la lengua, hasta la mitad, y volvía a subir, y así cada vez me clavaba un poco mas, y cuando me llegaba hasta el fondo de la garganta el empezó a meterme un dedo, despacito y hasta la mitad, igual que había hecho yo. Moví mis caderas para que me entrase mas, y entonces el me metió dos dedos hasta el fondo, de golpe, a la vez que movió su cadera y me clavo hasta los huevos su verga en la boca. Me tomó por sorpresa, pero empecé a mamarsela cada vez mas deprisa, mientras que el me devolvía el favor con sus dedos.

Me dijo que me apartara y que me levantase un poco sobre el asiento. Lo hice, y el se sentó en mi asiento, justo debajo de mi. Con su mano puso su verga ya muy dura y erecta en la entrada de mi vagina que ya estaba muy mojada, subió su cadera de un golpe y me lo metió entero hasta el fondo. No pude reprimir un pequeño gemido, que al parecer nadie escuchó, tomó mis caderas y empezó a clavarme la verga de arriba hacia abajo, le pedí que se detuviera porque ahora yo quería cabalgarlo  a mi ritmo, moviendo las caderas en pequeños círculos que a su vez se hacían grandes moviendo su pene dentro de mi tocando todas mis paredes vaginales, así comencé a aumentar el ritmo cada vez más rápido, me estaba masturbando con su pene. El subió mi top hasta dejarlo por encima de mis tetas las agarraba fuerte con sus manos, me pellizcaba los pezones, poniéndome mas caliente aún.

Poco a poco bajo un dedo a mi culito y me lo metió, fallándome con él el culo. No pude evitar aguantar más, sentir su dedo en mi culo y su pene en mi vagina era el doble de placer por lo que explote en un gran orgasmo, apretándole la verga con cada contracción del mismo… Cuando terminé de venirme, me pidió que me pusiera de espaldas, por lo que metió su verga en mi ano,  y de un solo golpe lo metió por completo.

Empezó a cogerme con un ritmo frenético, ya no aguantaba más hasta que me calvo muy adentro su pene y se vino dentro de mi. Cuando termino, se aparto a un lado, se limpio, me limpió y se arregló la ropa… Se quedó dormido a mi lado hasta que llegamos a nuestro destino….

Al salir del autobús quiso irse conmigo, le pedí que no lo hiciera que recordara este momento único y que jamás volvería a repetirse, por su bien era lo mejor para él que no estuviera con una mujer como yo… Me despedí, salí de la terminal… Como siempre con una grata sonrisa dibujada en el rostro.

Mi extraño del Teatro

Posted in Sin categoría on 9 junio, 2011 by Joliegirl

No he podido tener al día éste blog porque entre tanto trabajo y mis amantes no me he dado el tiempo de contarles que ha pasado, pero hoy me lo hice para ustedes mis fieles lectores. Éste pasado fin de semana, salí con una de mis conquistas que conocí en Veracruz fuí al teatro, el chico en cuestión es todo un caballero, a pesar de que soy Jolie por alguna extraña razón no me le había insinuado para que tuviéramos sexo salvaje y olvidarlo para siempre, realmente disfrutaba su compañía, su platica y sobre todo me gustaba la idea de verlo varias veces más.

Llegamos al teatro, yo llevaba puesto un minivestido blanco estilo ibizenco y tacones de vértigo de puntera abierta de color marfil. Mis piernas larguísimas brillaban por la textura de unas pantimedias de verano color piel bronceada, muy sensuales, en la taquilla del teatro noté a un exquisito éspecimen masculino alto, canoso, barba de candado y bien vestido. Noté que no llevaba acompañante y deseé que estuviera sentado junto a nosotros para poderlo ver aún más de cerca y percibir su aroma de hombre.

-Disculpe-dijo él y pasó por delante de Esteban quien encogió las piernas para facilitarle el paso… La obra era sobre infidelidad, una producción erótica italiana, platicaba con Esteban sobre ello cuando de pronto mi hombre canoso nos interrumpió… Mi atención se centró de inmediato en él, y clavé mi mirada en la entre pierna de aquél extraño, noté una enorme erección y me mordí el labio. Él se sentó junto a mi y se repantigó, su cuerpo musculoso sobrepasaba el espacio de los respaldos e invadía parte de mi butaca, por lo que me econgí sólo un poco y cruzé las piernas, de reojo noté que mi hombre canoso me veía las piernas por lo que me levante un poco el minivestido para que se me entreviera la línea de la costura de las pantimedias a unos centímetros por encima de los muslos. Suspiré fuerte, dándole entender a mi extraño compañero de butaca mi atracción hacia él. Ví como el paquete de aquél extraño estaba tomando unas formas escandalosas, como si tuviera un pepino enorme metido en el pantalón la sala se quedó a oscuras y la obra empezó.

Era una producción muy cuidada, con actrices de belleza muy glamourosa y hombres italianos atractivos con barba de dos días. La historia iba sobre una mujer casada con una fuerte tendencia a la infidelidad. En la primera escena un amigo del marido de la protagonista le estaba metiendo mano en la cocina mientras el pobre cornudo estaba sentado en el salón viendo un partido de fútbol esperando a que su colega volviera “del servicio”. Mientras tanto noté el perfume de mi canoso extraño me estaba excitando por lo que lo único que hacia era cruzar y descruzar las piernas. De pronto, sentí una mano en mi nalga derecha, era él, el extraño y rozó la textura de mis pantimedias. Me estremecí y lo miré de reojo sin mostrar resistencia. Fue acariciando con su mano todo mi muslo hasta adentrarse por debajo de mis nalgas y explorar con sus dedos mi sexo. Con mis pantimedias y la tanga por medio no llegaba a encontrarme la vagina con comodidad, pero con tan solo rozarlo provocaba que mi cuerpo se encogiera y diera unos pequeños saltos, lo cual hizo que mi extraño se pusiera más cachondo.
Yo lo miraba desafiante, por lo que decidí bajarme disimuladamente las pantimedias y la tanguita, no mucho, un poco solo, lo justo para dejar al descubierto mi sexo y dejar vía libre a mi acosador. Le dije algo intrascendente a Esteban mientras lo hacía. ¡Que buena actriz! Mi extraño no me dio respiro y hurgó con sus dedos índice y anular hasta encontrar la entrada tenía mi vagina chorreando. Me metió los dos dedos sin miramiento y yo me senté sobre ellos hasta que me penetraron hasta lo más hondo. Y lanzé un quejido contenido.
-Nena, ¿te ocurre algo?-preguntó Esteban.
-No, no. Es el estómago. Me debió sentar mal la cena. Muy pesada.
-Si quieres, nos vamos.
-No, no, estoy bien. Le contesté
Mi extraño empezó a acariciarme delicadamente con las yemas de los dedos la pared esponjosa en lo más profundo de mi. Ladeé mi cabeza hacia él y le mostré mi rostro desencajado del placer que me estaba dando. Entonces, posé mi mano sobre la entre pierna de mi extraño tocando el inmenso bulto lo puse tan caliente que sentí como había mojado su pantalón con presemen, por lo que empezé a frotarle y a manosearle el pene, mientras el agitaba sus dedos con fuerza dentro de mi vagina.

-Por favor, vamos al baño-le susurré-

-Allá te espero- Se levantó y se retiro
Le dije a Esteban que iría al baño, mientras me acomodaba mi tanguita, quiso acompañarme pero le pedí que no lo hiciera que podía ir sola.

Llegando al baño de mujeres, mi extraño se me avalanzó y me metió en uno de los sanitarios, sentándome en la taza del baño se desabrochó el pantalón, abrí mis ojos al ver semejante mástil erecto y duro, lleno de venas no pude aguantar más me incliné y lo metí en mi boca. Mi extraño notó mis labios alrededor de su verga, mientras él me volvía a meter los dedos en mi vagina para seguir masajeando por dentro, yo estaba empapada, saqué un condón de mi bolsa y se lo pusé, me levante y lo senté a él en el inodoro me puse de espaldas y me senté sobre su pene con las piernas juntas, ya que las pantimedias mee impedían abrirlas del todo. Deje caer mi melena rubia lisa hacia delante, cubriéndome todo el rostro. En el aire había una mezcla de olores excitantes.
Su pene se dezlisaba sin ningún problema dentro de mi, yo lo cabalgaba frenéticamente, mientras el me decía lo caliente que lo ponía, mi extraño se incorporó y me colocó a cuatro patas, apoyada sobre la pared.
-Levanta ese culito, zorra.
Yo, obediente, le hice caso. Dejó caer un hilo de saliva sobre su verga para lubricarla un poco y me la metió lentamente hasta llegar al fondo, el cordón de plata que rodeaba su cuello se agitaba con cada embestida, mis jadeos, empezaron a ser más intensos, cada embestida sonaba como una palmada hueca, fuerte, sin piedad. De repente puse los ojos en blanco y parecía ahogarme mi extraño me estaba castigando de lo lindo con penetraciones muy rápidas y fuertes. Era como una bestia follando, cuando ya no pude más le grité-¡¡ME VENGO!! HIJO DE PUTA, CABRON… ¡¡¡ME VENGO!!!… Mi extraño aumentó las embestidas y me vine en su verga, aprétandosela con cada convulsión que me producía el orgasmo, mi orgasmos, él aún no había terminado quería venirse en mi boca, por lo que le quite el condón, y empezé a succionar el glande apretando el tronco con mi mano, mientra el me empujaba la cabeza hacia él cada vez más fuerte, a los segundos ya no aguantó empezó a gritar y toda su enorme verga explotó con un chorro fuerte y potente sobre mi boca el cual tragué sin gustosamente… Él se sentó en la taza del baño, quedó medio desfallecido, le regalé mi tanga me arreglé un poco y regresé con Esteban, como si nada hubiera pasado…

Un trío diferente…

Posted in Sin categoría on 19 mayo, 2011 by Joliegirl

Este jueves 12 de mayo, un amigo me pidió hacer un trío con su esposa, ya lo habían platicado y yo les gustaba para cumplir su fantasía, accedí de inmediato ya que su mujer siempre se me había antojado, la cita sería el  sábado 14 del mismo mes en Cuernavaca.

Marco, mi amigo, me solicitó ciertas cosas como que mi vestimenta debía estar compuesta por un corsett negro de agujetas, liguero y sin pantaletas, pero lo más importante de todo era que pasara lo que pasara yo lo debía obedecer en todo. Yo acepté, a veces me gusta ser sometida y aquí comienza lo que pasó aquél sábado

-No dejes de mirarme.

Trago saliva sin decir nada y miro directamente a su esposo, que estaba sentado en el amplio sillon de cuero, a tres metros de ella. Tenía que bajar ligerame la vista, no sólo debido a su altura, sino porque estaba de pie sobre una plataforma elevada. Estaba completamente desnuda. Mi amigo, sin embargo, parecia completamente a sus anchas, vestido con una camisa de seda color turquesa brillante, casi del mismo color que sus ojos.
El es un hombre atractivo, alto, velludo como siempre me han gustado, pero su mujer es muchísimo más guapa es una tremenda mulata de ojos verdes con unos senos exquisitos, al igual que su bien perfilado trasero. Mi amigo estaba de lo más cómodo y se arrellanó ligeramente entre los blandos cojines, con los brazos extendidos a lo largo de los curvados brazos del sillón y sus piernas abiertas sólo lo justo para revelar un notable bulto en su pantalón.
Su esposa esperó hasta que él la miró a los ojos, hasta tenerla en su poder, antes de hablar de nuevo.

– Sujétala

Sin saber a qué atenerse, ella intento seguir respirando, concentrarse en el consuelo que para ella representaba contemplar el rostro de su pareja, mientras que yo me movía ágilmente a su alrededor, sin ser vista en la penumbra. Tomé las cosas que me otorgó mi amigo para sujetarla y en un instante se encontro abierta de par en par, brazos y piernas extendidos y separados todo lo posible mediante suaves sujeciones de cuero unidas a unas cortas cadenas, que subian hasta un punto más allá de su campo visual. A su espalda habia un poste acolchonado. Lo unico que ella podía ver era a su esposo Cuando se movio ligeramente, las cadenas se tensaron. Estaba expuesta, indefensa.
Mi amigo la contemplaba con mirada ardiente. Rosalía (el nombre de ella) tembló de forma casi imperceptible, con una mezcla de miedo y de un comienzo de excitación.

– Tiene el cuerpo precioso, ¿verdad?. Tócala, compruébalo por ti misma. -Me ordenó-

Mientras que yo pasaba mi mano por su torso y vientre ella pudo ver como su esposo liberaba su miembro de su prisión para empezar a sobarlo. Ella al ver tan erecto el falo de su esposo, los musculos de su propio estómago se retorcieron, al principio debido a la sorpresa, despues con los rapidos espasmos de la excitación.

No me miraba, para ella era una extraña que la tocaba: sólo le importaba su esposo. Ella sabia bien cómo era el tacto de aquel cuerpo largo y tenso, de aquella piel cubierta por exquisitos vellos y caliente, su clítoris se endureció al ver a su amado masturbándose, lo hacía con tres dedos poniendo énfasis en el glande para bajar después lentamente por todo el tronco de el exquisito falo. La mujer encadenada se inclino hacia delante, ofreciendose inconscientemente, imaginando mientras tanto que eran sus manos las que se adueñaban del cuerpo de su marido.

Entonces él sonrio, con ojos soñadores pero en tono autoritario.

-Jolie, Ahora los pezones.-

-Oh! – gimio ella suavemente, mientras que mis dedos los sujetaba para retorcérselos después, primero uno, luego otro.

Sus caderas se agitaron ante las sensaciones que surgían inmisericordes de entre sus piernas. La humedad empezó a resbalarle entre los muslos.

-¿Cariño?- en un ahogado gemido, lo llamó

-Aprietaselos mas Jolie. –

La cautiva gimio, notando un creciente fuego en lo más hondo del vientre, un fuego que subia por toda su espalda.

-Arrodillate frente a ella. -exigió su marido, dejé caer una mano entre sus piernas para a continuación pasar mis dedos arriba y abajo, por la sensible piel de las ingles.

– Trabaja sus piernas, pero no te acerques al clítoris.- Me encantaba éste nuevo juego, lo obedecía sin más ni más, además de que estaba disfrutando enormemente el cuerpo de su mujer, mi vagina ya estaba más que encharcada.

Rosalía comenzó a gemir constantemente ahora que mis manos amasaban sus nalgas y muslos, encadenada arqueo la espalda, incapaz de contener el placer que sentía. Su clítoris estaba sumamente erecto, yo estaba segura de que le latía dolorosamente, demandando atención urgente. Estremecida, hipnotizada por la vision de su marido, que pasaba perezosamente por entre los hinchados pliegues de su piel, intento liberarse de las cadenas que la mantenían prisionera, sin pensar lo que hacia.
Oyó como su esposo emitía gemidos, vio su mano temblorosa frotandose contra la base del expuesto pene y notó como su propio cuerpo se crispaba en lo más hondo. “Acariciate, amor mio. Hazlo, sabes que deseas hacerlo: hazlo, hazlo…”.

Gimió, desesperada por notar las caricias de su marido, mientras sus caderas se agitaban en el aire.
El tentador murmullo del orgasmo inminente recorrió su vientre cuando uno de mis dedos comenzó a explorar suavemente por entre sus piernas, enviando oleadas de fuego desde el clítoris a toda la pelvis.
Si empujaba solo un poco hacia delante, aquel dedo la rozaría con la fuerza suficiente para hacerla llegar… él hacía caso omiso a los quejidos de amada que salian de su boca mientras intentaba zafarse del cuerpo y el acero.

-¡Por favor!

-Jolie Acaríciala. Ten mucho cuidado. Si lo haces durante mucho tiempo llegara al orgasmo. ¡Y no quiero que llegue!

Sintiendose completamente impotente luchó por centrarse en su amado, pero estaba perdiendo el control a toda velocidad. Ya no le importaba lo más mínimo quien la estuviese tocando, siempre que el contacto no se detuviera.

-No más -suplico- No puedo soportarlo….Jolie mete completo el dedo, toca mi clítoris!- Me suplicó

-No quiero que llegues sin mi permiso- jadeo mi amigo; su mano recorría arriba y abajo su pene, con tal rapidez que apenas podía distinguirse.

“Demasiado tarde… Voy a llegar…. tengo que llegar”. La cautiva se limito a gruñir, frotándose desesperademente contra mis dedos que la atormentaban.

-Frotala más rápido, pellízcala. Le encanta. -consiguió decir su marido, respirando dificultosamente entre los dientes apretados, retorcido sobre el sillon con las piernas rígidas y abiertas de par en par.

– Cariño…está haciendo que me venga….¿Puedo?

-Lámela Jolie.

Ella gimió cuando mi suave y cálida lengua la recorrió por completo, finalizando con una larga y firme caricia por todo su clítoris. Con la ultima brizna de fuerza que le quedaba buscó el rostro de su amante, con ojos casi totalemte ciegos de deseo.

-Por favor…, por favor…. ¿puedo ya?

Él se me acercó me pusó en cuatro y de un sólo golpe me penetró

-¡Sí, nena, sí! ¡Me voy a venir! -gritó mi amigo, mientras su pene entraba y salía frenéticamente de mi jugosa vagina, me empecé a venir estrujando con mis paredes vaginales la verga de mi amigo consecuencia de mis múltiples orgasmos, mientras él vaciaba dentro de mi su exquisito orgasmo.

Rosalía se quedó muda, atónita, en blanco mientras que yo me aferré a sus caderas con ambas manos y le succionaba por entero. Las manos de la cautiva se cerraron hasta convertirse en puños por encima de las muñequeras que la sujetaban, y su cuerpo se aplastó contra mi rostro. Con la cabeza echada hacia atrás y los tendones del cuello destacados como cables tirantes, gritó mientras los desgarradores espasmos del orgasmo también la traspasaban.

Por un instante los unicos sonidos que resonaron en la estancia fueron los de su simultanea liberación. Despues no se oyó más que el rumor de un suave sollozo.

-Desátala. -jadeo debilmente su marido.

La desamarre delicadamente y cuando por fin  la cautiva fue liberada se derrumbó sobre sus rodillas sacudida por algo más que el placer, su amado estaba allí para acogerla en sus brazos y yo sólo me quedé observándolos con una sonrisa de gran satisfacción…

Lo que sucede en las Vegas… Yo lo cuento en el #Jolierelato

Posted in Sin categoría on 5 mayo, 2011 by Joliegirl

Como bien saben algunos de ustedes, los que me siguen en tuiter, hace un par de semanas me fui a las Vegas, ya había ido hace algunos ayeres a esa maravillosa ciudad, pero fui con mis padres y ante ellos tenía que guardar cierto recato…. Aunque debo confesar, que de vez en cuando me masturbaba en el elevador del hotel, con la esperanza de que algún huésped al subir me viera y en ese momento me poseyera, nunca sucedió, pero en éste viaje fue la excepción a muchas cosas.

Tuve que viajar a las Vegas no por vacaciones, si no más bien para ir a ver a un cliente que  me debía un dinero, la verdad es que prefería  esperarlo a que regresara a la ciudad, pero el insitió tanto en que viajara y además de que me incentivó alegando  que el cubriría todos mis gastos, así que sin más ni más viaje a verlo. El hombre es de unos 40 años extremadamente atractivo al que llamaremos Raúl, con un cuerpo muy esbelto y unos hermosos ojos azules. Cuando llegue al aeropuerto me esperaba Carlos el chofer de la compañía  de mi cliente y me dijo que Raúl me esperaba en la oficina, una vez que entre ahí estaba Raúl, impecable, como siempre, hablamos de un par de cosas de su asunto, cuando de pronto comenzó con indirectas de que quería hacer realidad una fantasía, me invito a almorzar y mientras comíamos comenzó a contarme lo que quería hacer. El deseaba salir conmigo a cenar a un restaurante muy importante y elegante, pero el detalle era que yo llevaría un minúsculo vestido muy sexy que permitiría ver gran parte de mi silueta y que no llevara puesto nada por debajo y que luciera las joyas de la última colección como accesorios, yo le dije que no tenia problema en realizar esa fantasía y me dijo que eso o era todo, yo pregunte y que mas podía haber…. A lo que contestó que mientras cenáramos el quería que yo fuera muy desinhibida y que coqueteara con mi cuerpo a los meseros ya que a él lo encendía mucho mirar a la mujer que esta con el coqueteando descaradamente con otros hombres, que eso era todo lo que él quería de mi, ya que conocía mi regla de que nunca tengo ninguna relación de ningún tipo con mis clientes.

Yo reí con muchas ganas, acepte el reto y le comenté que ya no era mi cliente, puesto que  su asunto ya había terminado a mi interlocutor le brillaron los ojos y se animó a preguntarme que si yo tenía alguna fantasía y le dije que sí, (aunque obviamente mentí, ya que  ninguno de mis clientes sabe de mi ninfomanía) que siempre he querido tener sexo con varias personas a la vez, a lo que el contesto que esa sería nuestra noche y que haría realidad mi fantasía, que sería la reina de la noche y que disfrutaría como nunca. Como habíamos bebido varias copas de vino durante la comida los dos estábamos un poco calientes, entonces comenzamos hacer confesiones de deseos muy secretos y ocultos, allí confesó que le gustaría tener sexo con otro hombre, pues siempre ha deseado sentirse penetrado, entonces quedamos en que esa sería la noche para hacer realidad hasta nuestros más ocultos y oscuros deseos.

Llego el día siguiente y comencé con los preparativos para esa noche única y especial, salí de compras a buscar el vestido y los zapatos especiales que hagan juego con la colección de joyería que usaría y que dejara al descubierto gran parte de mi anatomía y encendiera a cada persona que me mirara en el restaurante.

A las ocho en punto sonó la puerta de mi habitación del hotel donde me encontraba hospedada en uno de los más grandes y famosos de las Vegas, estaba allí Raúl, con un traje gris y una camisa blanca que lo hacía ver más varonil y atractivo, cuando me miro no hizo otra cosa que sonreír y decirme que ya estaba excitándose solo con verme, usaba un vestido entre blanco y plata muy corto y escotado con unos zapatos a tono, mi cabello muy bien arreglado y un elegante maquillaje eran el complemento perfecto.

Cuando entramos al ascensor, tuve mi primera víctima, había un hombre de unos 50 años que no quitaba los ojos de mis piernas, entonces le di una pequeña muestra del nacimiento de mi culo, agachándome a arreglarme la hebilla de mi zapato, y además bese de manera muy sensual a mi acompañante…. El cual no perdió oportunidad de acariciar descaradamente mi trasero desnudo… cuando salimos del ascensor el caballero que nos miraba tenía una muy visible erección.

En el restaurante coquetee con todos los meseros y con la gente que estaba a mi alrededor y de vez en cuando y al disimulo dejaba ver a Raúl una de mis tetas que tenían sus pezones a reventar de la excitación que todo esto me había provocado, cuando salimos del restaurante Raúl dijo que empezaba mi reinado y que me llevaría a un lugar donde escogeríamos a nuestros acompañantes de la noche… Íbamos en una limosina maravillosa donde había mucho vino el cual bebíamos sin detenernos, Raúl dio una orden a Carlos que era nuestro conductor el cual giro en la siguiente calle y llegamos a un lugar como una bodega donde nos esperaba un hombre de físico muy desagradable y que saludo con mucho respeto a Raúl y le dijo que su pedido estaba listo para ser escogido…

Fue tal mi sorpresa cuando comenzaron a salir 5 hermosas mujeres todas latinas con unos cuerpos esculturales y muy sexys es su vestuario, Raúl me dijo – mi reina escoja 2 de estas hermosas mujeres que serán quienes hagan realidad su fantasía – , no me fue fácil decidir pues todas eran bellas, escogí a Zafiro una rubia colombiana de 1.75 con unas bubis espectaculares y un trasero que provocaba tocar y a Ángeles una morena venezolana de 1.65 con un cuerpo igual de hermoso, pero allí no quedo todo luego de eso me dijo Raúl – hoy es nuestra noche así que quiero que me ayudes a escoger a un travesti que tenga una herramienta muy grande y gruesa y a un chavo que sea bisexual para que nos complazca a los dos… –

No pasó mucho rato y salieron una brasilera de 1.80 con un cuerpo que cualquier mujer podía envidiar pero con una herramienta que dejaba atónita a cualquiera, y un muchacho de unos 25 años también alto y rubio muy bronceado y hermoso…

Cuando estuvo todo listo Raúl pidió a Carlos que pagara con una buena propina adicional la noche de estos 4 dioses que habíamos conseguido… subimos a la limosina y nos dirigimos a un departamento que tenían preparado para la ocasión.

Cuando llegamos Raúl quería que yo besara a cada uno de nuestros invitados y que luego el haría lo propio, comencé besando a Zafiro, sentí su lengua entrando hasta mi garganta, sin querer mis manos acariciaron sus apetecibles pechos, luego la beso de igual manera Raúl pero el aparte de tocarle el pecho metió sus dedos entre las piernas de ella que se habían humedecido con mis besos y caricias e hizo que yo los lamiera… luego vino el muchacho rubio Alex quien cuando se acerco me tomo del trasero y me pego a él y antes de besar mi boca con su lengua muy húmeda me lamio el cuello… Raúl ya estaba excitado tenia su pene muy parado con lo que Alex no pudo contenerse y se lanzo directo hacerle una mamada que casi hace que termine en su boca, en seguida vino Ángeles quien bajo su vestido quedándose completamente desnuda y me hizo que le besara las tetas cosa que me volvió loca, sentía como mi vagina comenzó a chorrear un liquido delicioso que en seguida Raúl decidió beber pues dijo que era un desperdicio dejarla correr así… llego el turno de la Brasilera travesti quien me hizo mamarle su herramienta para que se la dejara a tono pues quería que Raúl disfrute de ella…. Mientras yo hacía eso las dos muchachas le hacían una mamada a Raúl y Alex le daba de comer su pene….

Estábamos todos tan excitados entonces la Brasilera le pidió a Raúl que se pusiera de pie, para que Ángeles, Zafiro y yo le lamiéramos el culito para mojarlo y excitarlo pues quería ser el primero en penetrarlo…. Y eso hicimos… Raúl gritaba de placer mientras tanto Alex no dejaba de chupar y lamer la herramienta de la brasilera quien en seguida se la introdujo a Raúl que dio un grito de placer único…. Era increíble verlo gritar… mientras tanto Alex se recostó sobre unos cojines con su pene muy grande y duro, a lo que las tres nos acercamos a lamerlo me senté sobre él y sentí cuando me entraba una sensación que calor que quemaba mi cuerpo Zafiro comenzó a lamer mi clítoris y Ángeles de pie separo sus pierna e hizo que le mamara su vagina que chorreaba…. Me bebí todos sus jugos y termino por dos ocasiones en mi boca, luego fue hacia donde estaba Raúl y comenzó a mamarle su pene que estaba muy parado no duro mucho en la boca de Ángeles y termino con un grito desgarrador…. Luego vino hacia mí la brasilera que sin pensar dos veces me hizo pegar mi pecho al de Alex dejando al descubierto mi trasero el cual lamio y enseguida embistió e introdujo toda esa herramienta hasta el fondo, en minutos yo estaba siendo penetrada por mis dos agujeros Alex me daba por la vagina y el trasvesti por el ano…. Mientras Zafiro y Ángeles recibían la mamada más deliciosa prodigada por Raúl…. Luego paso algo único Raúl se encontraba en medio del travesti y de Alex…. Alex penetraba a Raúl, Raúl penetraba al travesti, el travesti penetraba a Zafiro quien me lamia mi vagina mientras el me chupaba las tetas y Ángeles besaba apasionadamente a Alex…. Éramos una sola amalgama de gemidos y de gritos de placer que en pocos minutos termino en un solo baño de fluidos, que luego limpiamos con besos y lamidas…. Descansamos un rato y otra vez comenzamos con nuestros juegos de placer…. Toda la noche fue una entrega total al hedonismo.

A la mañana siguiente, le hablé a Raúl le agradecí sus atenciones, pero que ya no lo volvería a ver, insistió en verme pero le dije que era mejor así, nunca me ha gustado repetir con ningún hombre más de una experiecnia sexual, siempre me sucede que me aburren muy ráipido y así se lo hice saber. Así que una que vez colgué, tome una ducha me disponía a asolearme un rato en la alberca del hotel y descansar de tan exquisita velada, hable con una amiga tuitera y me recomendó ciertos lugares para ir a pasear, cuando sin notarlo se acercó un caballero, según me dijo en francés que venía de Dubuai y que le encantaría conocerme, era un un hombre sumamente atractivo, alto velludo, con un cuerpo sumamente atlético, de piel apiñoinada, exquisito para mi gusto, por lo tanto acepté su invitación, me dijo su nombre, pero le dije que me gustaría llamarlo Renato.

Después de una larga plática en la alberca, me ayudó a tomarme una foto, para así compartirla con mis pajareros, quedamos de vernos para cenar, por lo que cada quién se dirigió a su habitación y en punto de las 8 de la noche nos veríamos otra vez.

Volví a tomar una ducha, me seco con una de esas grandes toallas blancas que hay colgada en el cuarto de baño y me pongo un albornoz con el nombre del hotel bordado en azul. Abro el balcón y un olor húmedo perfumaba el ambiente. La noche era cálida. Y mis deseos crecían más pensando en aquél hombre. Llaman a la puerta !!!! Salgo corriendo del balcón. Y voy directo a la puerta.

Mi ojos captaron la imagen mas deseada de mis últimos tiempos. Allí estaba con una sonrisa serena y llena de interrogantes, tal vez hasta de temor. su ojos negros me penetran. Su cabello negro y crespo caía sobre sus ojos. Una camisa de seda impecable hacía conjunto con el razo de su pantalón. Apenas podemos articular palabra. Un escueto Hola…. lo máximo.

Me olvidé de la cena, te invito a entrar y cierro la puerta de tras de ti. Al girarte mis labios buscan los tuyos. Tus manos buscan mi espalda. Las míos te aprietan la cabeza contra mi boca. Resbalan los labios, se juntan la lenguas. Giramos la boca buscando sentir un beso intenso. Mis manos bajan por tu espalda hasta superar la curva de tu trasero. Me aprietas contra ti. Mientras desatas el cinturón del albornoz. Mis manos suben tu camisa. Recorro con mi boca tu cuello y bajo hasta tu hombro arrastrando con los dientes tu hombro izquierdo…para después repetir la acción en tu hombro derecho. Me quitas por completo la bata, mi cabello rubio cae con suavidad sobre mis hombros. Nos miramos a los ojos. sonreímos. Pongo mis manos sobre tu pecho y te empujo hasta que caes sobre la cama.

Me puse sobre ti, recorrí con las puntas de mi rubia melena tu pecho. El hormigueo que produce el contacto te produce una sensación muy relajante y excitante a la vez. Muevo mi cabeza meciendo mi cabello sobre tu cuerpo, pasándolo por tus pezones por tu abdomen. Tratas de incorporate, pero no te dejo. Recogp mi cabello sobre tu nuca y me vuelvo a agachar sobre ti. Ahora te acaricio con la punta de los pezones trazando dibujos imaginarios sobre tu pecho. Apenas puedes levantarte para chuparlos con tu boca.. yo no quieres que me toques todavía. Por su puesto que tu pene lleva rato erecto mirando al techo de la habitación. Dejo de acariciarte con mis pezones y empiezas a pasar mi labios, repitiendo el camino ya recorrido por tus pezones. En el espejo que hay en la pared detrás mío. Puedes ver como mi culo se mueve y separo los muslos.

Mi boca, baja por tú abdomen. Tú te dejas hacer y estiras los brazos sobre la cama. Ya no intentas levantar la cabeza. Mis labios bajan hasta tú ombligo. Sigo jugando sobre tu piel con mi lengua y mis labios. Te despojo del pantalón y bajo tu boxer, me entretengo con tú vello rizado y negro. Paso mi cara cerca de tu pene, pero sigo bajando hasta besar tus muslos. Mis manos acarician tus muslos, tu vientre y alcanzo tus testículos. Suavemente rodeo tu pene con mi mano delicada y cálida. Acerco mi cara. Notas mi aliento próximo a tu glande. Con la punta de la lengua recorro tu glande hinchado. Aprieto mi mano y empiezo a deslizarla de abajo arriba. Tus muslos se contraen. Mis labios rodean tu glande y hago una amago de sorber tu pene. Me gusta ver como te pones nervioso. De nuevo abro la boca y deslizo los labios mientras bajo la mano hasta la base de tu verga. Sientes el calor de mi boca como rodea tu pene. Sientes como lo engulló. te hago estremecer. Tu verga esta empapada de mi saliva. Mi mano mano se desliza cada vez mas rápido. Cierras los ojos. gimes.. todo tu cuerpo se tensa cuando mi boca sube y baja golpeo el glande con mi lengua. No puedes mas, cierras los puños, estiras los pies. Sé que te vas a venir. Una corriente eléctrica sale de tu vientre y te inunda. Tus músculos del vientre se mueven con espasmos. Retiro la boca y extiendo mi lengua presionando tu glande. Los borbotones espesos de tu semen chocan contra la parte inferior de mi lengua. Los noto chocar y como resbalan por el tronco hasta alcanzar mi mano. Levantas la mirada y ves como con mi lengua recogo cada gota de semen para acabar dejándolas sobre tu vientre.

Me acerco a ti y te doy un beso salado y cálido.

Llaman a la puerta.

Pediste champangne y algo para picar.

Me pongo de nuevo la bata y tu buscas algún billete en tu pantalón. El camarero mete el carro en la habitación y sigilosamente se va por donde había venido.

Canapés fríos y champangne fresco. Ponemos la bandeja sobre la cama y los dos empezamos a hablar por primera vez en esta noche. Abres el champange y me sirves una copa. Nuestras miradas se cruzan de nuevo. dejamos de hablar e intentamos que sean las miradas que hablen. Tú estas completamente desnudo. Y yo llevo la bata de baño. Bebemos las dos primeras copas. Tomas mi mano, me quitas la bata y me haces sentar sobre el sillón.

– Quiero beberte. me dices sonriendo.

Asiento con la cabeza. Me acomodo, te pones sobre mis piernas. Acercas la botella de champangne a mi pecho. Viertes un pequeño chorro plateado y burbujeante sobre mis senos que con la lengua intentas capturar. El roce de tu lengua despierta mi pezón. Vuelves a dejar caer unas gotas sobre el pezón y con los labios lo bebes de nuevo sorbiendo también toda la aureola. Me estremezco. Le toca al otro pecho…repites la operación. Mi cuerpo se va relajando y hundiendo en el sofá.

Dejas un pequeño reguero de champangne que baje entre mis pechos… tu lengua lo espera a la altura de mi abdomen. De nuevo dejas caer otro chorro mas abundante que lo bebes en mi ombligo. Sin pensarlo abro las piernas…ahora dejas caer el champangne sobre mi ombligo y baja rápido por mi vientre perdiéndose entre los pliegues de mi sexo.. Tu boca captura hasta la ultima gota. Aprovechas para pasar tu lengua por todo mi sexo. Todo mi cuerpo se convulsiona. Pones la boca de la botella sobre mi vientre. Abro las piernas y dejas caer el champangne por mi sexo de nuevo mientras con la punta de la lengua lo intentas beber golpeándome suavemente el clítoris. Te tomo por los hombros y logro incorporarte. Con la mano compruebo la recuperación de tu pene. De nuevo esta duro y a mi disposición

– Penétrame.

Tomas un condón, agarras mis pies por los talones y los pones encima de tus hombros flexionas tus piernas hasta que tu miembro queda a la altura de mi vientre. Avanzo mi cuerpo en el sofá. Mi cabeza apoyada en el respaldo del sofá. Con la mano oriento tu verga. Froto tu glande por mi sexo frío por el champangne. No tardo en dirigirla a mi vagina. Tu mueves la cadera hasta que consigues abrir paso por mi vagina que se va relajando mientras la llenas con tu verga. Cierro los ojos. Llegas hasta el fondo. Empiezas a moverte rítmicamente entrando y saliendo, agarro te culo y marco el ritmo. Dejo caer mis pies hasta pasarlos por tu cintura y te espoleo la espalda. Sigues mi ritmo. Muevo mi pelvis. Tu pene llega hasta el fondo. Tus testículos golpean mis nalgas. Buscas con tu boca besar mi boca, mi cuello , besar mis hombros, besar mis pechos. Te hago acelerar el ritmo. Tu bombeas con fuerza. Mi vagina aprieta tu pene con espasmos que aumentan de intensidad. Me retuerzo de mi vientre emana el calor que baja por mis muslos. Te aprieta hacia mi fuerza. exploto. Grito.. gimo. Tú intentas aguantar sin venirte. Me dejo ir encadenando pequeños orgasmos que rompen en uno largo y me abrazo a ti.

Me levantas del sillón y me dices;

– Vamos al balcón.

Salimos y te pones en mi espalda me abrazas y besas mi nuca. Mordisqueas mi oreja llenas de besos mi cuello. Noto la presión de tu pene en mi culo cubierto, me agarras por el muslo y hagces que ponga mi pie sobre la pequeña hamaca que hay en el balcón. Curioseas con tu pene por mi entrepierna. Me acomodo y mientras me agarro con las manos a la barandilla me penetras de nuevo. Lentamente en plena noche de las Vegas ante cualquier mirada indiscreta me vuelves a coger….Muevo mi cadera buscando que tu verga entre hasta el final. Tus testículos golpean en cada embate mi sexo. Movimiento lento y rítmico. La ciudad bulle bajo nuestros pies. Las luces de los coches. Los edificios iluminados. Agarras mis pechos y pellizcas mis pezones. No dejas de entrar y salir con tu verga. Todo el paisaje luminoso se vuelve borroso a mi vista cuando con un largo gemidos me anuncias que vas a explotar. Aceleras el movimiento. Sigo agarrada a la barandilla y muevo mi culo agitando tu verga dentro de el.

 

La ciudad se va negro. Cierro los ojos y también me vengo estando tu dentro de mi. Todo tu cuerpo de nuevo se convulsiona, te fallan los pies. Tu respiración es un gemido ronco. Caes sobre mi espalda y tu pene resbala por mi vagina y sale goteante y extenuado. Tumbados en la hamaca hablamos mientras compartimos un cigarro. Un descanso para preparar un nuevo asalto….Apenas comienza la noche…todavía nos quedan varias horas que compartir, antes de que ya no lo vuelva a ver a mi Renato…

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