A dos años de ausencia de Jolie

Sé que tus lectores entrarán para leerte…

Sé que hay quienes aún están inscritos a tu blog, esperando que vuelva a aparecer la ninfómana, la escritora, la inspiradora…

Sé que con estas primeras líneas muchos entenderán que esta entrada no es tuya y pararán de leer…

Sé que algunos más, los menos, buscarán en mis letras “algo”, como lo he buscado yo en este tiempo…

Hoy no te busco, hoy no te espero, hoy te recuerdo, simplemente porque eres tú: “mi Jolie”.

Hoy recuerdo, como si fuese ayer, la primera vez que te vi.

Una reunión, en una cantina en El Centro Histórico de la Ciudad de México, con mucha gente, demasiada, quizá.

No recuerdo a todos los asistentes, ni recuerdo la hora, no sé quién te invitó, no sé quién te llevó, pero solo recuerdo que llegaste.

Te vi cuando salía a fumar, nos presentaron, sonreíste, con esa sonrisa tuya, única, espectacular y sin más me saludaste.

Al volver, después de haber pasado de una mesa a otra, tocó el momento en que coincidimos, hablamos por primera vez y me dijiste que habías ido a esa reunión exclusivamente a conocerme. Como yo me llevaba todo en broma, pensé que tú bromeabas igual, sin embargo, el tiempo y la vida me dieron la oportunidad de darme cuenta que era cierto.

Nunca olvidaste nuestro primer encuentro, ni nuestros intercambio de mensajes públicos, en los que dábamos a conocer quiénes somos, lo que éramos y lo que queríamos ser.

Recuerdo los celos, los mensajes de envidia, de molestia, los enojos con personas cercanas que pensaban que tú y yo acabaríamos cogiendo solamente y que uno utilizaría al otro y viceversa, sin embargo, tú y yo estábamos por encima de eso.

Siempre estuvimos más allá de lo carnal, del placer de ver tus nalgas, de disfrutar del espectáculo que era tenerlas; estábamos más allá del “vernos”, sino que nos disfrutábamos de forma única, especial, en las que el sexo era tema, pero realmente nos valorábamos y respetábamos de una forma única.

Recuerdo que había quienes pensaban que yo te había fotografiado desnuda para incluirte en alguno de los “calentarios” y de la risa que me dio saberlo, porque entendí que había gente demasiado pendeja como para entendernos.

Recuerdo aún nuestras llamadas, esas, las que solamente podíamos tener tú y yo, en la que no era Jolie la que hablaba, ni Al el que respondía, sino que eramos las dos personas que de verdad éramos… o sea, los mismos de Twitter, pero en una llamada telefónica, en las que nos volvimos confidentes… amigos.

Hoy te recuerdo y te extraño, porque sé que no hay allá “afuera” nadie como tú, porque tú eras mía sin serlo y yo era tuyo sin jamás hacerlo.

Porque eras “Mi Jolie”, libre, ninfómana, 49er, profesionista, independiente, artista y segura.

Hoy te recuerdo y te extraño, porque así como me hacen falta tus nalgas, así me hace falta tu mirada y tu sonrisa.

Hoy te recuerdo y te extraño y quiero que lo sepas, porque han sido meses de ausencia, de silencio, de vacío.

Hoy te recuerdo y te extraño, te pienso y me preocupo, porque sé a dónde te dirigías y no sé si llegaste; porque pienso que si ahí te quedaste, es justificada la preocupación que siento.

Hoy te recuerdo y te extraño, y créeme, que así, sin amor ni mamadas, nadie te extraña tanto como lo hago yo.

 

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