Mi vecino…

Éste fin de semana que pasó, decidí no salir a algún bar, me sentía algo cansada y preferí quedarme en casa a leer, después de tener sexo en los baños del restaurante la Mansión con una chica que conocí por cuestiones de trabajo, me fui a mi departamento y me olvidé del mundo…. Como a las tres de la madrugada, desperté no podía conciliar el sueño, mi mente divagaba recordando cada detalle de la última vez que tuve sexo con aquella chica, cómo le comí su vagina y ella me regalaba su glorioso néctar, mientras yo me masturbaba apreciando el palcer que le estaba dando… Estoy excitada y no puedo pensar en otra cosa, quisiera dormir pero la sed de mi carne me lo impide haciéndome estremecer cada segundo.

Para colmo de males esa noche escuché como mi vecino se coge con una de sus tantas mujeres, ese ejemplar de hombre, tan macho y bello… Cómo lo deseo, confieso que con algunos de los hombres con los que he cogido imagino que ellos son él, otras tantas me divierto tocándome e imaginando que él me lo está haciendo y yo visto la piel de la fulana en turno.

Me cansé, saldré a comprar cigarros para ver si el paseo y el frío nocturno apagan un poco el fuego… ¿Porqué el elevador demora tanto? -Me pregunto- ¿Qué otra alma solitaria lo estará utilizando a estas horas?…

Mi expresión de asombro me delata cuando el metálico aparato abre sus puertas y lo veo, allí estaba él, apoyado seductoramente contra el espejo sonriéndome de manera pícara y sensual ¿Bajas? Me pregunta… si, voy a comprar cigarros, me quedé sin y pues verás, así es el vicio… si lo sabré yo -me responde-, voy a hacer la misma diligencia que tu.

Caminamos juntos hasta la única tienda abierta a esas horas y conseguimos lo que tanto necesitábamos; durante el camino de regreso, entre bocanadas de humo, platicamos como nunca lo habíamos hecho y puede averiguar ciertas cosas de su vida que ignoraba por completo.

¿Tienes insomnio? me pregunta… si algo así, más bien no estoy cansada y por eso me cuesta rendirme a los brazos de Morfeo. ¡Aaah necesitas desgastar energías entonces! Lo miro fijo a los ojos y percibí ese extraño brillo, es ahora o nunca dije para mis adentros.

Estoy tan caliente, ya ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que tuve sexo (le mentí), las ganas de coger me carcomen el cuerpo, no puedo resistirme a la necesidad de masturbarme una y otra vez. Si bien me encanta gozar con mis propios dedos ya no me es suficiente, no logro satisfacer mi sed, necesito sentir una verga dura dentro de mi vagina entrando y saliendo húmeda y caliente… -le expliqué-.

No sé que cara habrá puesto ya que decidí no voltear a verlo y fijé mis ojos en la puerta cerrada del elevador… Llegó el ascensor, oprimo el número de mi piso y él se queda estático siendo que vive uno más arriba, lo miré, parecía que estaba ruborizado, tomé coraje y a mitad de camino apreté el botón de emergencia para detener nuestro trayecto.

Me observa con ojos complacientes y me toma con fuerza por la cintura, nos besamos desenfrenedamente devorando cada centímetro de piel, me quita la blusa descubriendo así mis pulposospechospara agarrarlos con sus grandes manos, siento como su cuerpo responde al mío y se pone tan firme que me hace mojar aun más.

Me arrodillo y bajo sus pantalones dejando al desnudo toda su hombría que no tarda en desaparecer dentro de mi boca, juego su pene con mi lengua y recorro cada centímetro de su forma dejando un hilo plateado tras de ella.

¿Te gusta así? Le pregunto con voz inocente y juguetona. Si dame todo, más fuerte, si así que entre toda, así… Disfruto sentir cómo me toma de los cabellos y empuja mi cabeza hacia su cuerpo.

Cuando ya no da más me alza sujetándome por las caderas, destroza mi tanga y lo rodeo con mis piernas para que me penetre hasta lo más profundo. Fóllame así, fuerte, así, dame más, quiero sentirte bien duro…

Mi cuerpo tiembla, una catarata de orgasmos lo invade sin darme respiro, grito como una gata en celo, no puedo contenerme porque el placer que estoy sintiendo va más allá de todo lo conocido.

Estamos bañados en sudor, con el cuerpo tan caliente que empañamos todos los espejos, me doy la vuelta, fóllame de atrás que me encanta le pido gimiendo y al instante de un sólo golpe me mete toda su verga.

Con una mano agarré una de mis tetas y con la otra me sobaba el clítoris, en círculos pequeños firmes y rápidos para disfrutar al máximo, quiero sentir todo el placer, quiero que me dejes exhausta y sin fuerzas le pido a gritos. Cógeme… Siento como su exquisita verga entra y sale cada vez más rápido de mi vagina la cual, ya esta sumamente encharcada por mis jugos calientes… Sin previo aviso, un gran orgasmome me hace estremecer, le aprieto la verga como si no quisiera que me la sacara nunca, el siente mi orgasmo y empieza a aumentar el ritmo de sus caderas, adelante y hacia atrás, para tratar de llegar junto conmigo, cuando de pronto siento como su falo explota llenándome con su blanca leche.

Estoy tan agitada que apenas pude pronunciar palabras, continuamos el camino hasta mi piso, quiso pasar, a lo cual me negué le dije que después nos veríamos, besé sus labios y cerré la puerta… A partir de estos días, mi vecino no deja de tocar mi puerta, sobre todo por las noches para tener una excelente cogida, ¿Cuánto durara? No lo sé, pero ya empiezo a aburrirme….

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