Mi extraño del Teatro

No he podido tener al día éste blog porque entre tanto trabajo y mis amantes no me he dado el tiempo de contarles que ha pasado, pero hoy me lo hice para ustedes mis fieles lectores. Éste pasado fin de semana, salí con una de mis conquistas que conocí en Veracruz fuí al teatro, el chico en cuestión es todo un caballero, a pesar de que soy Jolie por alguna extraña razón no me le había insinuado para que tuviéramos sexo salvaje y olvidarlo para siempre, realmente disfrutaba su compañía, su platica y sobre todo me gustaba la idea de verlo varias veces más.

Llegamos al teatro, yo llevaba puesto un minivestido blanco estilo ibizenco y tacones de vértigo de puntera abierta de color marfil. Mis piernas larguísimas brillaban por la textura de unas pantimedias de verano color piel bronceada, muy sensuales, en la taquilla del teatro noté a un exquisito éspecimen masculino alto, canoso, barba de candado y bien vestido. Noté que no llevaba acompañante y deseé que estuviera sentado junto a nosotros para poderlo ver aún más de cerca y percibir su aroma de hombre.

-Disculpe-dijo él y pasó por delante de Esteban quien encogió las piernas para facilitarle el paso… La obra era sobre infidelidad, una producción erótica italiana, platicaba con Esteban sobre ello cuando de pronto mi hombre canoso nos interrumpió… Mi atención se centró de inmediato en él, y clavé mi mirada en la entre pierna de aquél extraño, noté una enorme erección y me mordí el labio. Él se sentó junto a mi y se repantigó, su cuerpo musculoso sobrepasaba el espacio de los respaldos e invadía parte de mi butaca, por lo que me econgí sólo un poco y cruzé las piernas, de reojo noté que mi hombre canoso me veía las piernas por lo que me levante un poco el minivestido para que se me entreviera la línea de la costura de las pantimedias a unos centímetros por encima de los muslos. Suspiré fuerte, dándole entender a mi extraño compañero de butaca mi atracción hacia él. Ví como el paquete de aquél extraño estaba tomando unas formas escandalosas, como si tuviera un pepino enorme metido en el pantalón la sala se quedó a oscuras y la obra empezó.

Era una producción muy cuidada, con actrices de belleza muy glamourosa y hombres italianos atractivos con barba de dos días. La historia iba sobre una mujer casada con una fuerte tendencia a la infidelidad. En la primera escena un amigo del marido de la protagonista le estaba metiendo mano en la cocina mientras el pobre cornudo estaba sentado en el salón viendo un partido de fútbol esperando a que su colega volviera “del servicio”. Mientras tanto noté el perfume de mi canoso extraño me estaba excitando por lo que lo único que hacia era cruzar y descruzar las piernas. De pronto, sentí una mano en mi nalga derecha, era él, el extraño y rozó la textura de mis pantimedias. Me estremecí y lo miré de reojo sin mostrar resistencia. Fue acariciando con su mano todo mi muslo hasta adentrarse por debajo de mis nalgas y explorar con sus dedos mi sexo. Con mis pantimedias y la tanga por medio no llegaba a encontrarme la vagina con comodidad, pero con tan solo rozarlo provocaba que mi cuerpo se encogiera y diera unos pequeños saltos, lo cual hizo que mi extraño se pusiera más cachondo.
Yo lo miraba desafiante, por lo que decidí bajarme disimuladamente las pantimedias y la tanguita, no mucho, un poco solo, lo justo para dejar al descubierto mi sexo y dejar vía libre a mi acosador. Le dije algo intrascendente a Esteban mientras lo hacía. ¡Que buena actriz! Mi extraño no me dio respiro y hurgó con sus dedos índice y anular hasta encontrar la entrada tenía mi vagina chorreando. Me metió los dos dedos sin miramiento y yo me senté sobre ellos hasta que me penetraron hasta lo más hondo. Y lanzé un quejido contenido.
-Nena, ¿te ocurre algo?-preguntó Esteban.
-No, no. Es el estómago. Me debió sentar mal la cena. Muy pesada.
-Si quieres, nos vamos.
-No, no, estoy bien. Le contesté
Mi extraño empezó a acariciarme delicadamente con las yemas de los dedos la pared esponjosa en lo más profundo de mi. Ladeé mi cabeza hacia él y le mostré mi rostro desencajado del placer que me estaba dando. Entonces, posé mi mano sobre la entre pierna de mi extraño tocando el inmenso bulto lo puse tan caliente que sentí como había mojado su pantalón con presemen, por lo que empezé a frotarle y a manosearle el pene, mientras el agitaba sus dedos con fuerza dentro de mi vagina.

-Por favor, vamos al baño-le susurré-

-Allá te espero- Se levantó y se retiro
Le dije a Esteban que iría al baño, mientras me acomodaba mi tanguita, quiso acompañarme pero le pedí que no lo hiciera que podía ir sola.

Llegando al baño de mujeres, mi extraño se me avalanzó y me metió en uno de los sanitarios, sentándome en la taza del baño se desabrochó el pantalón, abrí mis ojos al ver semejante mástil erecto y duro, lleno de venas no pude aguantar más me incliné y lo metí en mi boca. Mi extraño notó mis labios alrededor de su verga, mientras él me volvía a meter los dedos en mi vagina para seguir masajeando por dentro, yo estaba empapada, saqué un condón de mi bolsa y se lo pusé, me levante y lo senté a él en el inodoro me puse de espaldas y me senté sobre su pene con las piernas juntas, ya que las pantimedias mee impedían abrirlas del todo. Deje caer mi melena rubia lisa hacia delante, cubriéndome todo el rostro. En el aire había una mezcla de olores excitantes.
Su pene se dezlisaba sin ningún problema dentro de mi, yo lo cabalgaba frenéticamente, mientras el me decía lo caliente que lo ponía, mi extraño se incorporó y me colocó a cuatro patas, apoyada sobre la pared.
-Levanta ese culito, zorra.
Yo, obediente, le hice caso. Dejó caer un hilo de saliva sobre su verga para lubricarla un poco y me la metió lentamente hasta llegar al fondo, el cordón de plata que rodeaba su cuello se agitaba con cada embestida, mis jadeos, empezaron a ser más intensos, cada embestida sonaba como una palmada hueca, fuerte, sin piedad. De repente puse los ojos en blanco y parecía ahogarme mi extraño me estaba castigando de lo lindo con penetraciones muy rápidas y fuertes. Era como una bestia follando, cuando ya no pude más le grité-¡¡ME VENGO!! HIJO DE PUTA, CABRON… ¡¡¡ME VENGO!!!… Mi extraño aumentó las embestidas y me vine en su verga, aprétandosela con cada convulsión que me producía el orgasmo, mi orgasmos, él aún no había terminado quería venirse en mi boca, por lo que le quite el condón, y empezé a succionar el glande apretando el tronco con mi mano, mientra el me empujaba la cabeza hacia él cada vez más fuerte, a los segundos ya no aguantó empezó a gritar y toda su enorme verga explotó con un chorro fuerte y potente sobre mi boca el cual tragué sin gustosamente… Él se sentó en la taza del baño, quedó medio desfallecido, le regalé mi tanga me arreglé un poco y regresé con Esteban, como si nada hubiera pasado…

4 comentarios to “Mi extraño del Teatro”

  1. Tu ida al teatro me causo una muy buena veniida,

  2. que exitante relato, como siempre me haz provocado una deliciosa y abundante venida, gracias a la imaginacion y tu relato ufff!!!

  3. cada uno de tus relatos es exquisito.. pones todos los sentidoos a miiL por segundoo.. sencillamente impresionante como puedes dar placer solo con letraas … besos para ti y saludos desde vzlaa !! .. #confiesoque soy fan de tus relatos y por ende de ti !! que mujeeeer!!!

  4. y cuando, como podria experimentar algo asi …

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