Mis deseos…

Mentira si digo que no he deseado de mil formas ese cuerpo que nunca había visto, que aún no había conocido y que moría por tener a mi disposición… Por tenerte en mis manos y poderte recorrer lentamente con mis uñas, dejando rastros visibles de su paso, viendo cómo se erizan los vellos de tu piel al contacto con mis uñas… Mirando ese espacio donde se supone están tus ojos. Deseando que estén nerviosos, deseosos e invadidos de lujuria, mirando fijamente mis movimientos, incrédulo ante mi evidente deseo por ti… esa persona que no conozco, pero que desde que leo no dejo de desear constantemente…

Aunque hace un par de días te tuve, fuí tuya y tú mío… Nos extaciamos uno al otro… Necesito más… Pero ahora deseo otras cosas…

No me importa saber realmente quién eres, no me importa si no me dices tu vida personal, no tengo interés si te volveré a ver. Pero sólo quisiera unas horas para adueñarme de esa mente incomparable y deliciosamente cojible. Para deleitarme con ella, estando decidida a dejar una profunda huella en tus recuerdos y futuros momentos de estimulación solitaria.

Quisiera sentarte y atarte en esa silla en la que siempre me masturbo pensando en mis más sucias fantasías y dejarte totalmente expuesto a mi voluntad… Sintiendo con la cercanía de los cuerpos la agitada respiración de ambos; obviamente sin hablar, cuando el deseo es latente entre 2 personas, las palabras sobran. Viendo tu pene totalmente erecto y sintiendo tu mirada curiosa ante la incertidumbre de lo que va a suceder…

Quisiera vendarte los ojos y empezar a olerte de abajo hacia arriba… Olerte los pies, chuparlos… Subir lentamente por tus piernas y seguir hasta tu sexo…. Lamer tu periné… Detenerme en tus testiculos y lentamente pasar a tu pene… Subir por tu vientre, tu pecho… Lamer tus pezones… Seguir subiendo hasta tu cuello y cerca a tu oído exhalar sutilmente un poco de aire… Luego voltearme y bajar por tu espalada. Quiero oler cada centímetro de tu piel y dejarte a la expectativa…

Probar lo resistente de tu piel bajo mi látigo y jugar con él en tu espalda… despacio… lento… haciéndote desear un solo azote mío… excitarte hasta el límite… besarte todo el centro de tu columna vertebral, hacerte estremecer ante el contacto con mi lengua… y tú ahí, con ganas de sentir algo realmente fuerte, que ponga a prueba tu paciencia, límite y lujuria… Pero yo quiero hacerte saber que, de momento, estás bajo mi mando, que soy yo quién decide qué y cuándo… y te lo susurro al oído mientras se eriza tu piel al contacto con mi aliento… Quisiera morderte el cuello sutilmente y hacer que me desees a tal punto que tengas ligeros brotes de semen…

Quiero acariciarte con el látigo una y otra vez… y al ver tu impaciencia darte tan fuerte en la espalda que inmediatamente te la deje marcada, mientras ansioso te muerdes los labios del placer, evitando emitir sonido alguno…

Quiero tomarte del pelo, bajarte la cabeza hasta mi vagina, subir una pierna al antebrazo de la silla y obligarte a hacerme sexo oral a mi antojo… hacerte lamer mi clítoris sin tocarme con algo diferente a tu lengua y tus labios… que te deleités con mis fluidos, que tu cara quede completamente mojada por ellos… hundirte la cabeza en mi vagina e intentar ahogarte de una forma placentera… Levantarte nuevamente y oler tu cara, impregnada del olor de mi sexo… pasarte mi lengua por tus labios para saborearme, sonreír complacida y voltearme para seguirte azotando… duro… firme… abofetearte fuerte, mientras intentás varias veces soltarte… hasta que después de mucho forcejear, lo logres, me agarres y me tires a la cama…

Que totalmente embriagado de placer me quites el látigo, lo tires a un lado, te acerques y me tomes las muñecas con fuerza… que me empieces a besar como si mi saliva fuera elixir de dioses que quisieras consumir totalmente y al tiempo juegues con tu rodilla en mi entrepierna, haciéndole presión a mi vagina para que mi pelvis vaya respondiendo a tus movimientos…

Anhelo que me cojas, me levantes del pelo y me obligues a mamártelo, con las manos hacia atrás y mirándote directamente a tu cara… que saques de tanto en tanto tu pene de mi boca y me golpeés con él en la cara mientras me mirás con expresión imponente y altiva…

Quisiera que me tires nuevamente a la cama, que me des la vuelta y me dejés en cuatro con todo mi culo expuesto a tu voluntad y capricho. Que me des una nalgada y me dejes a la expectativa de la próxima… que me pases el dedo por el ano y amenaces con metérmelo, aún haciéndote saber que lo detesto…. Que te acerques a mi oído y me digás con sarcasmo que no te importa, que quién manda eres tú….

Que agarres el látigo y me azotes una y otra vez en mi culo y en mis piernas, dejándolas completamente rojas y marcadas, mientras yo me retuerzo de placer… Que metas un cubo de hielo en mi vagina lo dejes derritiendo ahí y al tiempo me eches cera caliente en las caderas para que resbale por mis piernas y el contraste de temperatura me haga estremecer…

Que después tires todo, me hagas levantarte mi culo, que me hundas la cabeza en la almohada y me penetres fuerte y sin contemplación… Que con ambas manos me agarres los huesitos de la pelvis, me claves fuerte las uñas al momento de hundirme tu pene una y otra vez y que yo, inmersa en el placer, no deje de gemir…

Quisiera después de unos minutos, empezar a controlar la forma en cómo me penetras y sea yo quién mueva mi pelvis de adelante hacia atrás… rápido, constante… que con tus manos me hagas subir un poco la espalda hasta quedar medio erguida, que me toqués las tetas y me pellizqués los pezones mientras con una mano yo te acaricio la cabeza y te araño suavemente el cuello….

Que bajes una mano y la pongas sobre mi vagina para que puedas sentir lo húmeda que estoy y lo mucho que te estoy disfrutando… Que con tus dedos empecies a jugar con mi clítoris de forma circular, sin perder el ritmo del movimiento pélvico… que después de unos segundos me hagas tener un pequeño, pero controlado orgasmo… lento, placentero… y en medio de gemidos y espasmos vaginales involuntarios tu mano quede totalmente mojada por mis fluidos…

Que luego llevés tu mano a tu nariz para olfatearla y disfrutes el olor de mi sexo… que después te quedes mirándome con libidinoso orgullo y metas esos mismos dedos en mi boca para hacerme saborear tu pequeña victoria sobre mí… Que ante tu imponencia no pueda evitar sentirme pequeña e indefensa y que cuando te percates de ello te sientas sumamente complacido y satisfecho por haberme “domesticado”…

Quisiera que con mirada despectiva y sonrisa de victoria me tomes del mentón, acerques a tus labios mi boca sedienta de tus besos y me acaricies la espalda, las manos… que cuando no lo espere me arañes tan fuerte que me dejes marcada y debajo de tus uñas queden ligeros fragmentos de mi piel…

Que luego me lleves al balcón y sin importar quién nos pueda ver te pongas de espaldas a la calle, me abras las piernas con tus manos y como si fueras a cargarme, me penetres despacio y mirándome a la cara para tratar de descifrar mi reacción y sensación… Que me obligaras a gemir duro para que quienes estén cerca sientan envidia por lo delicioso que me están cojiendo y ¡claro! Yo obedeciéndote feliz por no tener que reprimir mis sonidos y gemidos…

Quisiera que mientras me penetras fuerte, simultáneamente me mordieras el cuello y que me dejaras marcada por tus dientes. Que me penetraras rápido para que aumenten mis gemidos, mi excitación y esto haga que me moje a tal punto que empiecen a caer al suelo pequeñas gotas de mis fluidos y se empiece a escuchar el roce de tus huevos con mi vagina, por encima de mis gemidos… que después de tenerme así, a punto de explotar, me bajes, me hagas gatear cuál felina en celo desde el balcón de nuevo a la habitación para tu disfrute personal … y tú detrás, contemplando el movimiento de mi culo a cada paso, totalmente excitado y sonriendo…

Luego llegar a la cama y hacerme acostar de frente y siempre mirándote a la cara… que subas mis piernas, las dejés abiertas al aire, mirés mi vagina y sueltes una ligera sonrisa pícara de satisfacción…. Quisiera que me penetraras fuerte… duro… sin descanso… y que en medio de sábanas arañadas, de algunos gritos reprimidos, de algunos espasmos involuntarios, logres hacerme llorar de placer… que me lleves al límite… que no aguante más… hasta que sin darme cuenta te bañe con un inesperado orgasmo, dejando todo tu vientre mojado, tu pecho y algo de tu cara… que esto te excite tanto que el orgasmo sea unisolo y llegues conmigo bañándome también con tu semen…

Que nuestros latidos sean tan fuertes que podamos escuchar los del otro… Que el clímax sea tan intenso que nos recorra todo el cuerpo… que quedemos exhaustos y tú, tendido sobre mi cuerpo, que puedas sentir cómo me estremezco bajo esa enorme y placentera “petite morte” que me acabas de regalar… y nos quedemos así, embriagados por el olor a sexo que inunda la habitación y acariciando nuestros cuerpos, totalmente complacidos por lo que acaba de ocurrir… Sin necesidad de nombres, sin nada personal, sin “vida real”… Sólo sumergidos en ese efímero nirvana que en ese momento parezca una ligera eternidad…

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