Placer indómito en el metro…

Viajaba en el meteo de la ciudad, leyendo un libro, cuando de pronto recordé que hace años que tengo la fantasia de tener sexo en el metro, Hoy quería cumplirla…y desde luego, no esperaba encontrarlo tan absolutamente lleno, pero en fin, el caso es que me encontraba prácticamente aprisionada entre los cuerpos de otros tantos viajeros que como yo , habían escogido tal medio de transporte .

Apretujada entre la gente no se porqué la imaginación me recordó algunas fantasías leídas sobre el metro y sonreí para mis adentros al rememorar pensando que, dada la situación, ciertamente tenían su punto de morbo .

Viajaba ensoñada en mis pensamientos y ante un brusco movimiento del vagón trastabillé hacia atrás empujando a quienes allí se encontraban y casi en el mismo momento sentí como unos dedos me toquetearon por unos instantes mis gluteos por encima de la falda .

Tan apretados como íbamos no podía saber quien era el atrevido y dejé pasar la situación. Instantes después nuevamente los dedos se deslizaron en mi espalda baja, la caricia ya no era casual, la mano se poso con naturalidad en mis nalgas presionándolas levemente al tiempo en que descendía más que peligrosamente .

Traté de moverme pero el gentío me tenía casi aprisionada, no sabía quien era el intrépido galán que osaba a toquetearme y busqué girarme para descubrir al que, por cierto de forma tan deliciosamente delicada, se atrevía a ser tan osado.

En aquel momento los dedos, no se como, resbalaron por debajo de mi falda, los sentí ascender raudos en mis muslos y me dispuse a protestar ya en voz alta cuando el vagón se movió fuertemente y nuevamente trastabillé cayendo esta vez sobre el joven que estaba detrás de mi, me giré descubriendo en sus ojos la osadía de conocerme íntimamente y en aquel mismo instante los dedos, ayudados por el movimiento del tren se posaron sobre mis pantaletas.

Antes de que pudiera siquiera protestar los hábiles dedos presionaron sobre mi clítoris, sintiendo el calor que de mis pantaletas emanaba, estaba atónita, aquel joven me estaba metiendo mano descaradamente en el metro y nadie parecía darse cuenta de nada, y el caso es que el chico estaba más que bien y sus juegos comenzaban a inflamar mi deseo.

Semejando distracción me dejé hacer, quería comprobar hasta donde se atrevería a llegar aquel travieso joven y la verdad es que este estaba más que dispuesto a sorprenderme, en un instante los hábiles dedos me presionaron toda mi vagina con suaves y atrevidas caricias y una pequeña contracción se escapó en mi pelvis, noté como la humedad comenzaba a extenderse en mi sexo y casi me ruboricé al anticipar que él iba a descubrirme con las pantaletas tan mojadas como una quinceañera.

Los inquietos dedos pronto continuaron con sus libidinosos juegos y aprovechando el traqueteo de los andenes consiguieron deslizarse sinuosos por debajo de mi tanga, estaba super húmeda y los dedos resbalaron por completo por toda mi vagina, sus inquietas caricias eran cada vez más electrizantes y salvo él y yo nadie más parecía estar al corriente de la ardiente escena que allí se estaba desarrollando .

Mis caderas se contrajeron involuntariamente y un pequeño gemido que ahogué como pude se escapó de mi garganta en el momento en el que el joven alcanzó a tocarme el clítoris, sus dedos me lo recorrían arriba y abajo delicada y al tiempo sensualmente y un espasmo de placer me recorrió el cuerpo en el momento en el que deslizó tanguitas de lado hasta dejar mi vagina al desnudo y libre a sus juegos .

Estaba tan calada que me sentía enrojecer como una jovencita mientras mi acompañante parecía querer disfrutar de todo el rocío que mi sexo libraba, en un momento sus dedos se hicieron dueños de mi vagina empapándose de su humedad y prodigándome exquisitas y ardientes caricias que no hacían sino que excitarme más y más consiguiendo con ello que mi clitoris, se hinchase con sus juegos .

El joven era absolutamente atrevido y no contento con lo obtenido hasta el momento comenzó lenta pero inexorablemente a subirme la falda por detrás, estaba absolutamente pegada al mismo y la tarea no era fácil, pero hábilmente y en apenas unos instantes me dejó casi todo mi culito al aire.

Algo caliente y duro presionó contra mis nalgas, el joven se había sacado su miembro y completamente erecto lo deslizaba contra mis nalgas al compás del vaivén del metro, no hubiera siquiera imaginado tanto atrevimiento pero lo cierto es que nadie se fijaba en nosotros y su temeridad me excitó .

Sus dedos jugaban ahora con mi empapado sexo librando mil batallas con mis hinchados labios vaginales, pequeños jadeos se me escapaban de la garganta mientras nuestros sexos comenzaban a juntarse peligrosamente .

Sin saber como el joven deslizó su pene entre mis muslos, lo tenía muy ancho y sobre todo muy caliente y dura y en un momento comenzó a pasarla por mi encharcada vagina, el placer me desbordó, su cabeza se deslizaba sinuoso entre mis labios chocando siempre contra el promontorio, ya endurecido de mi clítoris, arrancándome oleadas de placer en cada embite.

El juego se estaba poniendo más que caliente pero no podía imaginar que el atrevimiento del joven llegase al extremo de penetrarme y sin embargo con mis pantaletas aun puestas su pene resbaló dentro de mi vagina y sin que pudiera evitarlo un gritito involuntario escapó de mis labios al sentir la caliente invasión.

Toda la dureza de su grueso miembro se deslizó en mi interior , muy lentamente su pene me fue penetrando hasta hundirla por completo en mi vagina, el joven estaba literalmente pegado a mi , y desde luego más que íntimamente unido.

Sentí el calor de su pubis en mis nalgas y llena por completo dejé que sus caricias me llevasen al placer, el joven permaneció quieto durante unos instantes, disfrutando del placer de conocerme tan íntimamente y sintiendo como mi vagina se contraía en pequeños espasmos de goce.

Firmemente unida a él sentí como sus dedos renovaban sus juegos sobre mi clítoris y ahora jugueteaban prácticamente sobre el botoncito del placer, el deseo me estaba desbordando, toda mi vagina estaba llena y mi clítoris estaba más que dispuesto a entregarse y rendirle tributo derramando la más salada miel.

No se como pero el joven se las ingenió para masajearme las tetas, entre el gentío su mano se posó sobre mis senos, poniéndome más que cachonda, mi sexo emanaba jugos sin cesar mientras él me metía mano y sin poderlo resistir estalle, el orgasmo saltó de súbito alzándome las caderas mientras convulsionaba la pelvis alocadamente al tiempo en que le mojaba los dedos con los jugos del placer .

Toda mi vagina estaba empapada y blanquecino de fluidos y aun su pene duro y quieto dentro de mi .

Aprovechando el vaivén del tren me penetró más y un gemido de placer se me escapó mientras comenzaba a bombear dentro de mi, sus movimientos eran casi imperceptibles pero su pene entraba y salía por completo una y otra vez toda blanca de jugos mientras me dilataba la vagina con sus arremetidas .

Sentí como su pene se contraía en mi sexo y ello me hizo adivinar que tanta excitación se aproximaba a su fin .Empujó hondamente en mi interior mientras continuaba toqueteándome los senos , estábamos totalmente entregados y rodeados de un montón de gente que no advertía nada de la lujuria que se desarrollaba a su lado y aquello lo hacía todo aun más excitante.

En un instante y gimiendo quedamente el orgasmo me llevó a la cima del placer, mi vagina se estremeció para mojarle con mi miel el pene y entonces mis calientes jugos le empaparon y enardecieron llevándome al punto de no retorno mientras su grueso pene me cabalgaba suave y hondamente.

Con ahogados gemidos me vine, mi sexo se contraía en los prolegómenos del orgasmo y entonces su leche saltó disparada llenándome la vagina . Me penetró hasta el fondo y su caliente riego me quemó y tuve un nuevo orgasmo, aun más intenso que el anterior, la gruesa cabeza disparaba leche a borbotones y sus contracciones me llevaban al más completo delirio y tan solo la apretura del gentío conseguía mantenerme en pie mientras los muslos me temblaban de puro gozo.

Mi cuerpo se derritió en el éxtasis final y lentamente su miembro se deslizó fuera de mi ardiente vagina, su semen comenzó a resbalar entre mis piernas mojándome la tanga que delicadamente el colocaba en su lugar ocultando mi hinchado y ahíto sexo. Mi falda ocupo su lugar y justo en aquel momento llegamos a la última estación, las puertas se abrieron y yo con todo el gentío desaparecí llevando en mi el olor del reciente sexo…

Una respuesta to “Placer indómito en el metro…”

  1. queeeeeeee barbaraaaaaaaaaaa
    hiciste k me mojara como un quinceañeroooooo
    pero lo disfrute

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