Mi primera masturbación frente a un extraño…

Publicado en Sin categoría el 17 febrero, 2012 por Joliegirl

Una habitación oscura, una ventana desde la que se puede observar perfectamente el atardecer, una hermosa rubia veinteañera de largos cabellos tumbada desnuda en la cama y un extraño camara en mano…

Caía la tarde, y los tenues rayos, acariciaban la delicada piel de un hermoso, esbelto y desnudo cuerpo femenino, mientras retozaba sobre la colcha de una amplia cama.

Sus delgados dedos, recorrían delicadamente sus humedecidos muslos, mientras un estremecedor gesto de placer recorría todo su cuerpo erizando sus turgentes pezones y hasta el más recóndito vello de su cuerpo, humedeciendo instintivamente sus labios. Su mirada perdida en el vacío, gotas de sudor deslizándose por su cara, acababan estrelladas contra sus senos, mientras un gemido gutural, rasgaba el silencio de la estancia.

Un mudo espectador, parapetado tras su cámara, no pierde detalle y retrata fotograma a fotograma, los momentos álgidos de placer de tan delicada dama.

Ignorando por completo la presencia del extraño, seguí acariciando mi clítoris inflamado, poco a poco, la humedad inunda mi vagina, mis abultados labios vaginales, aumentan más, la sensación de placer, consciente de este momento, deslizo mi dedo hasta la entrada de mi depilado pubis y con tiernos movimiento, accedo poco a poco a su interior. En el momento en el que el dedo penetra lentamente percibo como las paredes lo envuelven y un escalofrió de placer surge desde la parte inferior de mi columna vertebral y recorre todo mi cuerpo hasta llegar a la base de mi cuello, estremecedores gemidos surgen de la profundidad de mi garganta, erizando mis turgentes senos, que parecen saludar al cielo, en un acto reflejo mis dientes blancos se aferran en estremecedor reflejo de placer a mis untuosos labios.

El extraño observa, mis compulsivos movimientos de placer. Ve como me estremezco, es testigo privilegiado de como todo mi cuerpo vibra, como el sudor recorre todo mi cuerpo, como mis manos, buscan y recorren todos los puntos erógenos de mi cuerpo, hasta que por fin un profundo gemido, indica que he llegado al clímax.

Todo mi cuerpo se retuerce, completamente envuelto en una fina película de sudor, mis inflamados senos, mis humedecidos dedos, mis exuberantes labios y mi cabello completamente mojado…

Un solo pensamiento recorre la mente del extraño…….. Hermosa mujer y hermosos veinte años…

La tradición del Super Bowl de Jolie…

Publicado en Sin categoría el 10 febrero, 2012 por Joliegirl

5 de febrero, como siempre es el día que espero con mayor ansiedad.. 5 de febrero, el SUPER BOWL…

Quedé de ir con un amigo, Daniel… A casa de sus amigos… Como siempre estaba emocionada, Gigantes contra Patriotas jugarían, como ya algunos de mi TL saben que me caga Brady, motivo por el cual en esta ocasión le iba a Gigantes, aunque hayan sacado a mis 49′ers.

Así empezó el juego… Una excelente partido… Cuando de pronto grite a los asistentes.. Si gana Gigantes, dejaré que me cogan entre todos… Daniel, mi amigo que ya me conoce, reforzó lo que había comentado diciendo que hablaba muy en serio.

De pronto, todos los que le iban a Patriotas, se pusieron en su contra… Todos gritaban y apoyaban a Eli y de vez en cuando vi como uno que otro se sobaban el pene encima de sus pantalones.. Situación que provocó que empezara a mojarme… Fernando, uno de los amigos de Daniel, no mencionaba palabra pero me miraba con todas las ganas de empezar ya , se acercó a mi y empezó a besarme , su mano no tardo en llegar a mi entrepierna el solo roce me provocó escalofríos, pero lo detuve… Le dije que aún no terminaba el partido… Se contuvo.

De pronto, último cuarto… En el último minuto anota Gigantes, dándoles la ventaja y quedando casi un minuto a Brady para anotar y ganar… Lo cual no sucedió!! Gigantes ganó y entonces Fernando se volvió a acercar a mi, yo estaba sentada en un un sofá y sin más ni más me separo las piernas (por supuesto yo llevaba falda con medias que llegaban hasta el muslo y por supuesto una linda tanguita roja) y se introdujo entre ellas , movió mi tanguita y con su lengüita comenzó a hacer estragos , en apenas unos segundos me estaba desarmando , volvió a juntar mis piernas para quitarme la tanga y apenas toco la alfombra mis piernas se abrieron automáticamente no podía esperar mas ese tipo sabia muy bien como deleitar a una hembra , la falda estaba completamente en mi cintura , que rico se sentía su lengua , me estaba trastornando , sus dedos entraban y salían de mi vagina sin ningún impedimento , estaba empapada , Cristian desde atrás del sofá comienza a besarme el cuello y a acariciar mis senos fue desprendiendo mi blusa hasta desabotonarla por completo levanto mi brasier y se dedico a mis pezones a los pocos minutos mis tetas eran vorazmente comidas por Cris y mi sexo cada vez mas empapada , Fer seguía produciéndome espasmos , era la mejor mamada que me habían dado , jamás me había imaginado que fuera a estar disfrutando tanto de lo que estaba haciendo , mis dudas por venir se estaban convirtiendo en un delirio por no detenerme nunca , Alejandro tomo mi mano y la llevo a su verga para que le diera un poco de placer .

- Ven Jolie vamos a la recàmara que vas a estar mas cómoda
- Por 2 horas soy toda de ustedes
- Te voy a dar una chupada de panocha nena que no vas a querer irte mas-
Al llegar junto a la cama dejo caer mi falda me quito la blusa y el sostén que para ese momento ya no cumplía con su función .
Me senté en el borde de la cama y Fer me recostó, volvió a meterse entre mis piernas y me devoro la vulva mmm , estaba por llegar a mi primer orgasmo Ale y Cris se habían apoderado de mis senos…
- Ahí si, si , me vengo-Grité
Llegaba a mi primer orgasmo Fernando me había puesto de en la cabecera de la cama, después de derramar parte de mi néctar Fer se acostó en la cama y me pidió que lo monte , su verga era muy tentadora no se si descomunal pero si mas que suficiente para mi , después de colocarle un condón , suavemente la fui introduciendo en mi vagina, estaban completando lo maravilloso que había sido con su lengua, me la enterré hasta el fondo era la mejor y mas deliciosa verga que jamás me había comido , Cristian se arrodillo a mi lado y coloque su trozo en mi boca mucho mas chica que la de mi monta , sentí una mano apoyarse en mi espalda y llevarme hacia delante , Ale ensalivo mi culito metió 2 de sus deditos tan fácil como lo hubiese echo en mi vagina y después de colocarse un profiláctico , calzo su verga en mi ano, después de nada de esfuerzo estaba nuevamente con una doble penetración pero esta vez también tenia una mas en mi boca , Cristian se vino en mi boca aceleré mi mamada para no permitir que su instrumento perdiera su esplendor , Ale dejo mi colita y subió a la cama para darme mas lechita , esta gatita estaba ansiosa por seguir tomando su alimento, derramo su esperma en mis senos y lo que quedo en su verga se lo limpie con mi lengua, Fernando siguió aguantando mi montada hasta donde pudo y se vino mientras yo no detenía mi cabalgar .
Dany me observaba desde un sillón sin poder creer lo que estaba viendo , su amiga era empalada por sus tres amigos , era el turno de Cris me cocolo en cuatro sobre la cama y me la enterró sin compasión en mi cueva.
- mmm papi que linda verga tienes-
- Si puta , y te voy a romper bien el culo-
Me penetro el culito y tomo mis tetas , me las estrujaba tan fuerte que me hacia doler , mientras Cristian me así suya Ale y Fer se masturbaban tratando de recuperar la erección los cuatro estaban un poco alegres por lo que habían bebido y Dany creo que mas desde hacia rato venia bebiendo wisky mientras me observaba, después de que Cris volviera a acabar Dany lo observó con muchas ganas .
- Y tú Daniel no te vas a coger esta putita? – le pregunté
- No!!! Demasiado puta resultaste .
- Más bien le eres tan fiel a tu novia, y que seguramente ella también ya ha disfrutado de otro falo- lo provoqué!
- Queres que te coja perra voy a llenarte la vagina de leche puta-
Me tire en la cama y separe las piernas lo màs que pude… Incítandolo a que descargara esa terrible erección en mi cueva de placer…
Me tomo de las piernas y las puso en sus hombros, y cuando sentí que me la estaba metiendo trate de zafarme, para ponerle más adrenalina a la situación, sus amigos me separaron las piernas y Dany me enterró esa delicia hasta el fondo .
- Como gimes puta si te morías por sentir verga-
Mi excitación fue tal que de pronto llegó hermosamente un nuevo e interminable orgasmo que se estiro mas al sentir que se derramaba dentro mío, me llene de convulsiones y le pedí a gritos que no se detenga Alejandro ocupo el lugar de Dany y al igual que el y en apenas 5 minutos ya me habían vuelto a llenar la vagina de leche con menos intensidad que mi amigo pero con la misma delicia que el anterior , era inevitable que Fernando también quisiera su lugar y eso fue lo que hizo ya no me reúse a nada aunque antes solo fue una insinuación Fer encogió mis piernas y ya solo los dos , por que el resto estaba bebiendo ,muy suavemente me la fue metiendo, que rico se sentía lo anterior había sido todo euforia y arrebato y ahora sentía la suavidad y la dulzura llenándome la vagina, mmm , temblaba de placer que rico se sentía ser cojida así suave y lento , su verga entraba y salía de mi vulva con mucha delicadeza , un puntazo y se apoderaba de mi culito , sentía su instrumento operar por momentos en mi argolla y en otros por mi parte trasera ,sentí acelerar , su ritmo y ya solo ocuparse de mi culito , con sus dedos empezó a deleitar mi clítoris y en el mismo momento en que explota y llena de semen mi culo yo estallo en un nuevo orgasmo, quedé sola tendida en la cama rendida de cansancio , ya eran algo tarde y en un rato debía irme , sin mediar palabra tome mi bolso y me dirigí al baño , mientras me duchaba sentí abrirse la puerta , gire y sin dudarlo dije , ya se termino todo, al mirar era Dany , que me decía
- Ya se mi amor mira lo que te traigo-
Mientras el se masturbaba yo me iba arrodillando estuve mas de 30 minutos mamándole la verga hasta hacerlo acabar, su venida fue considerable y casi me ahoga ,pero me trague hasta la ultima gota me ayudo a levantarme me beso sin importarle que aun tuviera vestigios de semen, me guiño un ojo y se fue , sin antes decirme que sobre una silla en la puerta del baño estaba mi ropa , termine de ducharme me seque me puse un nuevo conjuntito de ropa interior que llevaba en mi bolso y salí , en la puerta estaba mi ropa , termine de vestirme y me dirigí a la sala , ahí estaban los 4, dormidos parece que estaban muy cansados… Así que sólo abrí con cuidado la puerta y me marche, con una grata sonrisa dibujada en mi rostro…

El baile…

Publicado en Sin categoría el 2 febrero, 2012 por Joliegirl

Comenzaste por los ojos… tu mirada me penetraba hasta el alma, produciéndome escalofríos. Era tan penetrante e intimidante que la sentía recorriéndome la espalda mientras caminaba hacia el baño. Me recorrías de arriba abajo, como queriendo estar por debajo de mi vestido.

Continuó más tarde, la mano en la cintura que apretabas y acercabas a tu cuerpo más de lo necesario en medio de la pista de baile. Al segundo o tercer merengue, conseguí la respuesta a mi pregunta de “¿qué será lo que le ven a éste tantas chicas lindas?”… Allí, en medio de la pista, con tu brazo acercándome peligrosamente a tu cuerpo, pude “sentir” la respuesta y lo entendí todo. Yo también sucumbía a tus encantos…

Luego en el auto… antes de arrancar y perdernos en la locura de las madrugadas citadinas. Allí fue la lengua… hábil y curiosa, ávida, hambrienta. Labios que succionaban, dientes que mordisqueaban, lengua que penetraba, ojos que se perdían detrás de mis propios párpados, respiración que se agitaba.

Llegamos a la disco, un par de tragos más y una demanda osada para una mujer osada. “Quiero tener algo tuyo -me dijiste- algo con qué recordarte”. No entendía por dónde venías, pero rápidamente me lo hiciste saber. Segundos más tarde, en plena pista de baile y en medio de la multitud frenética, ponías inocentemente tus manos sobre mis caderas, y en un suave movimiento me quitabas el bikini de encaje blanco, haciéndolo deslizar piernas abajo, para tomarlo disimuladamente en mis tobillos y guardarlo como trofeo de conquista en el bolsillo de tu chaqueta.

Después de eso ya nada volvió a ser igual. Eran ridículas ahora las poses puritanas o conservadoras. Mi deseo y el tuyo estaban ya a punto de ebullición. No había por qué esperar.

- ¿Mi casa o la tuya?, preguntaste. Pero no pudimos llegar a ninguna de las dos. Sólo esperando al Valet Parking con tu auto, en medio de un beso apasionado, metiste tu mano por mi escote y tanteaste mis pezones en estado de alerta. Apretaste mis senos con lujuria, al tiempo que mordiste mi labio inferior, haciéndome brincar del dolor. Ahora mis labios todos latían rojos y calientes.

Subimos al auto y avanzaste algunos metros para alejarnos de la luz y las miradas, inquisidoras unas, envidiosas otras. Paramos en una zona residencial tranquila y convenientemente oscura. ¿Peligrosa? Tal vez… pero eso sólo incrementaba el deseo.

Sin mediar palabra desabrochaste tu cinturón y abriste el pantalón. El sonido metálico de la hebilla y el ronronear de la cremallera deslizándose provocó en mi cerebro un impulso que me disparó automáticamente hacia delante, volcándome sobre tu inmenso y flamante mástil, que me esperaba ansioso y expectante.

Era un falo espectacular. Entendí que lo que había sentido horas antes en la fiesta había sido al gigante en reposo. Ahora lo contemplaba erguido ante mis ojos, liso, brillante y moreno, invitándome a demostrarle todas mis habilidades en el sexo oral.

“Trágatelo”, me pediste jadeando, mientras yo practicaba un afanado ejercicio para que semejante portento entrara completo en mi boca. Por momentos tanta inmensidad me producía arcadas; debía concentrarme para relajar mi laringe y a la vez succionar, respirar pausadamente a pesar de tanta excitación, abstraerme del mundo para proporcionarte placer.

Tú sólo decías “trágatelo, mételo todo en tu boca, así… así”. Me tomabas por el pelo y con acompasados jalones me ayudabas a deglutir tu maravillosa masculinidad.

Tal vez sólo un par de segundos antes que fuera demasiado tarde, paré en seco mi faena. Levanté la cabeza para mirarte y sonreí al ver tu cara, mitad placer, mitad desesperación. “Ahora me toca a mi, papito”, te dije al tiempo que de un jalón tiraba hacia atrás tu asiento y me colocaba a horcajadas sobre ti, como un experimentado jinete de rodeo.

La ropa interior no fue un estorbo; era un problema resuelto por ti hace mucho rato. Besaste mis labios con pasión, pero a la vez con ternura, o al menos así lo sentía yo, después de tanta fricción y calambres aguas abajo.

Yo estaba más que lista… desde la disco, desde la fiesta antes de la disco… tal vez desde la primera mirada con la que me habías dicho “estás bellísima”… no lo sé. El punto es que sólo dije “Métemelo” y no hizo falta nada más para que me ensartaras y me acoplaras en un solo movimiento a tu mástil, que ahora, dentro de mí, se sentía más inmenso y desbordado que nunca.

Mi rodilla derecha flexionada sobre tu asiento y pegada a tu cadera hacía el trabajo de balanceo y ritmo, mientras que mi pierna izquierda estirada y con mi sandalia de tacón apoyada en el asiento trasero, me daba el apoyo y la fuerza para embestirte. Mis manos desabrocharon los botones de tu camisa y mis dedos comenzaron a juguetear con tus tetillas y a enredarse en tu velludo pecho. Mis labios pegados a los tuyos, sólo salían de tu boca para recorrer tu cuello, para lamer el lóbulo de tu oreja y decirte casi sin voz… “así, así… métemelo, métemelo”.

Tus caderas y las mías bailaban un ritmo ancestral, innato e inédito. Un ritual de placer, reciprocidad y agradecimiento, mientras nuestras gargantas emitían sonidos repetitivos y guturales, una especie de mantra que nos llevaba a un estado alterado de conciencia, permitiéndonos, finalmente, liberarnos en un grito espasmódico y purificador, una sola exclamación a través de dos gargantas; dos chorros de semen en un solo canal, mil latidos por segundo que ensordecieron al mundo… subir al cielo y al bajar, notar que la tierra no estaba tan lejos.

Morir y renacer más completos, más sabios, mucho más felices.

Y seguir andando la vida, a la espera de otro encuentro, de otra fiesta en la que me comas con la mirada, en la que me roces con tu miembro épico en la pista de baile. Otra noche en la que me conquistes con una locura y me hagas nuevamente gritar: “¡¡Métemelo… métemelo!!..”

Invierno en París

Publicado en Sin categoría el 30 diciembre, 2011 por Joliegirl

Mi vista se detuvo largamente sobre la silueta esbelta de la Torre Eiffel. La habia visto tantas veces en mi niñez, pero hasta ese momento no me habia dado cuenta que su imponente figura era una invitacion erótica a una ciudad erótica. La miraba como un gran falo que se elevaba al cielo y que invitaba a devorarlo. El sólo pensamiento me calento en aquella noche fresca de invierno…

Miraba alrededor de la torre, observaba a la gente pasar, algunas parejas estaban en pleno romance, otras solo pasaban sin percatarse de nada a su alrededor, pero sobre todo nadie se percataba de mis sexuales intenciones, deseaba tener sexo allí… Bajo el imponente falo, ¿Con quién? No me importaba, llevaba condones de sobra y si era una mujer… Me ahorraría los condones.
Allí estaba, provocativa en mi vestir, una minifalda y sin ropa interior para facilitar mi propósito… De pronto, senti que una mano me tocaba las nalgas.

Volvi a ver con cierta precaución, para ver de quien se trataba. Y cuando lo vi supe que aquella noche habria algo mas que observar que la Torre Eiffel.
La mano suave que me habia tocado era la de un tipo de unos 30 un poco mas alto que yo, con un cabello recortado, un arete en su oreja izquierda, barba cuidada y
recortada, ojos profundamente azules, y una sonrisa picarezca en su rostro.

Me hizo una mueca con el ojo que yo entendí rápidamente que era una invitación a que lo siguiera. Intento alejarme de la torre, pero yo me resistí… Le dije que me quería quedar allí, para ser mas honesta le dije que deseaba tener sexo en la torre.

El francés se quedo perplejo, supongo que no se lo esperaba, así que me sonrió… Me arrinconó hacia una de las patas de la torre, y me dió un beso tan profundo, que aún lo traigo en la cabeza… Correspondí abriendo su camisa, mientras el con su mano derecha buscaba, mi deseoso sexo… Estaba a punto de tocar mi latiente clítoris… Cuando de pronto, un policía nos sorprendió, corrimos lo más que pudimos, con tal de perder a la autoridad… La adrenalina que existía por el hecho de que nos atrapara el policía, me tenía sumamente excitada… Cruzamos la calle y luego el camino siempre volviendome a ver de vez en cuando por varias calles estrechas que pululaban de cafes y tienditas
de bazar. Luego de media docena de cuadras, perdimos al gendarme… Él, se detuvo delante de una puerta de
madera con un balcon arriba de ella. Me volvio a ver y con su sonrisa me invito a seguirlo adentro. Entre por la puerta semiabierta. Habia unas estrechas escaleras que daban al segundo piso y a la derecha un pasillo con otra puerta que estaba cerrada. Subi las escaleras pues vi que la puerta del interior estaba abierta. Cuando traspase el dintel el desconocido estaba parado de espaldas hacia mi….

“Entra y cierra la puerta”- me indico en con voz fuerte y al mismo tiempo aterciopelada en frances, la cual me cautivo… Le hice caso pues la morbosidad pudo mas que la sensatez. “Quieres tomar algo? Brandy, cerveza,
soda?”

“No, gracias”- le respondi mientras notaba que el tipo tenia unas nalgas redondas que hacian que mi vagina se encharcara aún mas.
-¿Segura?”- dijo el dandose la vuelta. Era un hombre muy varonil, con un cuerpo esbelto, bien cuidado pero no exageradamente musculoso.

-”Si, quizá después…”-dije casi en susurro.

-”No eres de aqui… ¿De dónde eres?-

-Así es, soy mexicana y voy de paso a Italia- le conteste mientras el se
acercaba con un vaso de licor en su mano.

-¿Italia?-

“Sí, estoy vacacionando… Pero decidí, tener sexo en la Eiffel- le contesté cuando el estaba ya frente a mi, sonriéndome pícaramente…
Senti su olor, y me gusto.

- Eres muy franca y abierta para ser mexicana, por el momento no creo poder complacerte en eso, pero te puedo mostrar los variados placeres que ofrece mi ciudad, en tu estancia ¿Te gustaría?-

La invitación fue como melodía a mis oídos que se estaban acostumbrando al tono acompasado de su voz.

-¿Contigo?- pregunte.

“Conmigo”- dijo él en tono seguro y poniendo su mano sobre mi
mejilla -¿Te han dicho alguna vez que tienes unos ojos hermosos?-Sólo asentí con la cabeza -Y unos labios muy besables-. Cerre los ojos instintivamente y sentí como
sus labios con sabor a brandy se topaban con los mios, al principio lentamente como explorando, pero poco a poco el beso se volvió apasionado y aquel parisino desconocido me beso como pocas veces lo han hecho en mi vida. -Te voy a hacer gozar esta noche- me dijo mientras me rompía la blusa y ponia sus labios sobre mis pezones… Senti como mi piel se erizo por el placer
mientras el parecia hacer dibujos con sus labios. Me rompió por completo la blusa, me quito la bolsa negra que llevaba sobre mi hombro poniendola delicadamente sobre el piso, y me lamio hasta el ombligo. Me apoye en la puerta donde me había quedado parada y le tome el cabello mientras el bajaba lentamente hasta pasar el inicio de mi falda, y se dispuso a besar mis piernas. Tienes buenas piernas, ¿Eres bailarina?

-No, me gusta mantenerme en forma haciendo ejercicio- le conteste mientras sentí, como escurría de mi vagina el nectar que delataba mi gran excitación, por aquella habilidosa exploración de mi amante.

“Que rico…”- me dijo cuando finalmente toco con la punta de su lengua mi clítoris, debajo de mi falda… Comenzó a besarlo y a darle pequeñas succionadas. Mi clítoris estaba sumamente duro e hinchado, mientras yo veía a mi presa como estaba agachada frente a mi como símbolo de sumisión. El parisino comenzó a besarla suavemente mientras se tragaba mis jugos… El placer que me produjo es inenarrable, y solo aquella que no ha sentido una mamada de esta categoría no sabe de lo que estoy hablando. No pude resistirme más, su habilidosa lengua entraba y salía de mi cueva de placer, mientras que con su pulgar masajeaba mi clítoris, hasta que logró que me viniera en su boca, después de unos minutos mientras mis nalgas se contraminaban contra la puerta.

El parisino se paro y me mostró como se tragaba mi néctar que había producido ese orgasmo tan maravilloso… Después fue al baño,
se enjuago la boca y salió en dirección mía.

-¿Quieres darte una ducha para reponer las energías?- me
pregunto tomando su bebida -Y seguro que ahora si vas a tomar algo…-

-Ja, pobre parisino, no sabe que estaba con Jolie- me dije a mis adentros, mas sin embargo… Le sonreí y conteste a ambas preguntas con un si. Le pedí una cerveza y
me metí a la ducha. Ya estaba desnuda así que solo espere que el agua calentara un poco y deje que cayera sobre mi cuerpo. Un par de minutos despues, escuche que el parisino se acercaba.

-Aquí esta tu cerveza- me dijo mientras yo miraba a través de la cortina su silueta. Lo desee. Y no me iba a quedar con aquel deseo.

-¿Por que no vienes aqui adentro?- le dije sin abrir la
cortina. Hubo un silencio… Pero su silueta comenzó a moverse mientras se quitaba la ropa. Vi su cuerpo a través de la cortina y de nuevo empecé a humedecerme…

Entro con un gesto de gusto en su rostro mientras yo hacia
espacio para que pudiera colocarse frente a mi. Tenia vello en todo el
cuerpo, me hizo recordar a un tuitero que siempre he deseado desde que lo vi, pero que nunca he tenido un encuentro sexual (porque el no lo quiere) y esto me calento aún mas. Lo besé en los labios mientras el agua caía sobre nosotros. Luego tome su arete con la punta de mi lengua y la deslice por el lóbulo de la oreja. El se estremecio mientras yo bajaba por el cuello sintiendo como su barba topaba con mi frente.

Disfrute su pecho mientras lo besaba de un lado a otro y luego me puse en cuclillas para bajar hasta esa verga blanca, casi rosada, pero
con un abundante vello pubico. Era como una flor a punto de abrirse y me la fui engullendo de a poco para que juntos gozaramos de aquel momento. Empece a atender a mi vagina con mi mano, mientras me movía rítmicamente para succionar aquella maravillosa verga que tenia dentro de mi boca. Mis manos le apretaban golosamente las nalgas y sentir aquellos vellos mojados tan cerca de mi producían un placer inmenso en todos mis nervios.

Luego de un rato me pare y dandole media vuelta comence a
besarle la espalda para llegar luego a las nalgas. El dio un paso hacia adelante para dejarme mas espacio y solícitamente se abrió el culo. Lo bese tan adentro como pude, lambiendo sus huevos, mientras le masturbaba la verga haciendo que el parisino se contorsionara de placer. El se volteó, me tomo del cabello y me giró… Y poco a poco hábilmente fue buscando la
posición correcta para penetrarme, no sin antes haberse puesto un condón.. Lo hizo suavemente, casi con delicadeza mientras disfrutaba cada uno de los milímetros de como su verga entraba en mi vagina. Y
después me embistió con locura, con pasión. Una y otra vez sus huevos pegaban en mis bien formadas nalgas mientras con una mano me masturbaba la vagina. El agua tibia caía sobre nuestros cuerpos mientras los dos nos moviamos llegando al extasis total. El termino con grito ahogado de placer mientras se aferraba a mis nalgas y yo justo después que él… Estuvimos un rato así, después me beso el cuello… Y me susurro al oído que no me dejaría ir tan fàcilmente… Nadie le había apretado la verga tan fuerte con la vagina. Me llevaría a Atenas para que conociera a unos swingers amigos de él y me prometió que volveríamos a intentar tener sexo en la torre… Me interesó lo de los swingers, pero el pobre no sabe que Jolie nunca repite el mismo amante, le di por su lado… Una vez que se quedó dormido, me fui… En busca de cumplir mi fantasía, pero ahora con otro desconocido

Mi vecino…

Publicado en Sin categoría el 20 octubre, 2011 por Joliegirl

Éste fin de semana que pasó, decidí no salir a algún bar, me sentía algo cansada y preferí quedarme en casa a leer, después de tener sexo en los baños del restaurante la Mansión con una chica que conocí por cuestiones de trabajo, me fui a mi departamento y me olvidé del mundo…. Como a las tres de la madrugada, desperté no podía conciliar el sueño, mi mente divagaba recordando cada detalle de la última vez que tuve sexo con aquella chica, cómo le comí su vagina y ella me regalaba su glorioso néctar, mientras yo me masturbaba apreciando el palcer que le estaba dando… Estoy excitada y no puedo pensar en otra cosa, quisiera dormir pero la sed de mi carne me lo impide haciéndome estremecer cada segundo.

Para colmo de males esa noche escuché como mi vecino se coge con una de sus tantas mujeres, ese ejemplar de hombre, tan macho y bello… Cómo lo deseo, confieso que con algunos de los hombres con los que he cogido imagino que ellos son él, otras tantas me divierto tocándome e imaginando que él me lo está haciendo y yo visto la piel de la fulana en turno.

Me cansé, saldré a comprar cigarros para ver si el paseo y el frío nocturno apagan un poco el fuego… ¿Porqué el elevador demora tanto? -Me pregunto- ¿Qué otra alma solitaria lo estará utilizando a estas horas?…

Mi expresión de asombro me delata cuando el metálico aparato abre sus puertas y lo veo, allí estaba él, apoyado seductoramente contra el espejo sonriéndome de manera pícara y sensual ¿Bajas? Me pregunta… si, voy a comprar cigarros, me quedé sin y pues verás, así es el vicio… si lo sabré yo -me responde-, voy a hacer la misma diligencia que tu.

Caminamos juntos hasta la única tienda abierta a esas horas y conseguimos lo que tanto necesitábamos; durante el camino de regreso, entre bocanadas de humo, platicamos como nunca lo habíamos hecho y puede averiguar ciertas cosas de su vida que ignoraba por completo.

¿Tienes insomnio? me pregunta… si algo así, más bien no estoy cansada y por eso me cuesta rendirme a los brazos de Morfeo. ¡Aaah necesitas desgastar energías entonces! Lo miro fijo a los ojos y percibí ese extraño brillo, es ahora o nunca dije para mis adentros.

Estoy tan caliente, ya ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que tuve sexo (le mentí), las ganas de coger me carcomen el cuerpo, no puedo resistirme a la necesidad de masturbarme una y otra vez. Si bien me encanta gozar con mis propios dedos ya no me es suficiente, no logro satisfacer mi sed, necesito sentir una verga dura dentro de mi vagina entrando y saliendo húmeda y caliente… -le expliqué-.

No sé que cara habrá puesto ya que decidí no voltear a verlo y fijé mis ojos en la puerta cerrada del elevador… Llegó el ascensor, oprimo el número de mi piso y él se queda estático siendo que vive uno más arriba, lo miré, parecía que estaba ruborizado, tomé coraje y a mitad de camino apreté el botón de emergencia para detener nuestro trayecto.

Me observa con ojos complacientes y me toma con fuerza por la cintura, nos besamos desenfrenedamente devorando cada centímetro de piel, me quita la blusa descubriendo así mis pulposospechospara agarrarlos con sus grandes manos, siento como su cuerpo responde al mío y se pone tan firme que me hace mojar aun más.

Me arrodillo y bajo sus pantalones dejando al desnudo toda su hombría que no tarda en desaparecer dentro de mi boca, juego su pene con mi lengua y recorro cada centímetro de su forma dejando un hilo plateado tras de ella.

¿Te gusta así? Le pregunto con voz inocente y juguetona. Si dame todo, más fuerte, si así que entre toda, así… Disfruto sentir cómo me toma de los cabellos y empuja mi cabeza hacia su cuerpo.

Cuando ya no da más me alza sujetándome por las caderas, destroza mi tanga y lo rodeo con mis piernas para que me penetre hasta lo más profundo. Fóllame así, fuerte, así, dame más, quiero sentirte bien duro…

Mi cuerpo tiembla, una catarata de orgasmos lo invade sin darme respiro, grito como una gata en celo, no puedo contenerme porque el placer que estoy sintiendo va más allá de todo lo conocido.

Estamos bañados en sudor, con el cuerpo tan caliente que empañamos todos los espejos, me doy la vuelta, fóllame de atrás que me encanta le pido gimiendo y al instante de un sólo golpe me mete toda su verga.

Con una mano agarré una de mis tetas y con la otra me sobaba el clítoris, en círculos pequeños firmes y rápidos para disfrutar al máximo, quiero sentir todo el placer, quiero que me dejes exhausta y sin fuerzas le pido a gritos. Cógeme… Siento como su exquisita verga entra y sale cada vez más rápido de mi vagina la cual, ya esta sumamente encharcada por mis jugos calientes… Sin previo aviso, un gran orgasmome me hace estremecer, le aprieto la verga como si no quisiera que me la sacara nunca, el siente mi orgasmo y empieza a aumentar el ritmo de sus caderas, adelante y hacia atrás, para tratar de llegar junto conmigo, cuando de pronto siento como su falo explota llenándome con su blanca leche.

Estoy tan agitada que apenas pude pronunciar palabras, continuamos el camino hasta mi piso, quiso pasar, a lo cual me negué le dije que después nos veríamos, besé sus labios y cerré la puerta… A partir de estos días, mi vecino no deja de tocar mi puerta, sobre todo por las noches para tener una excelente cogida, ¿Cuánto durara? No lo sé, pero ya empiezo a aburrirme….

El sueño sobre el sueño erótico…

Publicado en Sin categoría el 27 septiembre, 2011 por Joliegirl

Despierto. Él está dormido junto a mí, desnudo. Las imágenes de la madrugada que termina me inundan, me sacuden todavía. Como si hubiera sido un sueño, recuerdo el calor de su cercanía, su aliento, sus labios sobre mí; vuelvo a sentir la fricción de nuestros cuerpos, el sudor, los temblores. Revivo los momentos en que recorrió mi sexo con sus labios, con su lengua; lamiendo mi entrada, empapándola. Yo me tocaba los senos, se los ofrecía… quería que los chupara al mismo tiempo que chupaba la boca de mi vagina, quería que los apretara con ambas manos, que los juntara, que frotara mis pezones.

Recuerdo que en ese instante se incorporó, y sujetando su pene con la mano, sin darme tiempo siquiera de reponerme, lo metió hasta el fondo de un solo empellón. Me veo gritando de placer, aunque no escucho mis gemidos, todo se me presenta en silencio. Me penetra con fuerza, quiere partirme en dos… veo cómo mi vagina se dilata para dar entrada a su músculo; con cada embestida sus testículos me rozan y me estimulan aún más. El ritmo se ha tornado furioso, mis pechos se agitan con fuerza, mi boca abierta, le estoy diciendo algo, pero todavía no puedo escuchar lo que digo. Pongo mis manos a cada lado de la entrada de mi sexo, presiono su pene aún más, aprieto mis senos con los antebrazos, los empujo hacia arriba, quiero que los chupe mientras me penetra.

Comienzo a venirme; es profundo… uno de esos orgasmos que me nacen en la punta del clítoris y me llenan hasta la garganta, me estoy viniendo, me sigo viniendo…

Volteo a mirarlo, sigue dormido, pero su pene está duro, como si hubiera recordado conmigo el hermoso episodio. Me muevo lentamente para no despertarlo, me acerco de lado, mojo mis labios, abro la boca justo sobre su pene y, después de respirar suavemente sobre el glande, comienzo a chuparlo. Él se estremece, pero no abre los ojos, sigue dormido, tal vez soñando con esta boca que lame y moja su miembro.

Nunca había estado tan duro, ni tan grande; es más grueso, más largo y fuerte… pero lo meto fácilmente en mi boca, lo trago sin esfuerzo, como si mi garganta hubiera adquirido de pronto la forma exacta para gozarlo así. Sus caderas comienzan a reaccionar a mi boca, se mueven en círculos, después hacia arriba, empujando el músculo cada vez más dentro.

Su piel es tan suave… me concentro en chupar el enorme glande, paso mi lengua alrededor, toco su orificio con la punta de la lengua. Él se estremece, comienza a jadear. Le separo las piernas y me arrodillo entre ellas. Tomo sus testículos entre mis manos, los muevo suavemente, puedo sentirlos llenos, sumergidos en espeso fluido; al sentir mi caricia se inflaman, los suelto lentamente y me estremezco al ver cómo crecen y cuelgan pesados entre sus piernas.

Con mis manos apoyadas sobre la cama me coloco justo sobre el miembro erecto, respiro profundo, cierro los ojos y lo trago hasta el fondo; siento la piel de sus testículos acariciar mi barbilla. Lo mantengo dentro, lo masajeo con los músculos de mi boca y garganta. Como si fuera un tubo que transporta vida, succiono este miembro que me llena. Las venas que lo cubren se están hinchando, siento palpitar el flujo de sangre a través de ellas. Lo saco de mi boca, el sabor a carne me embriaga. Me retiro un poco para observarlo: chorrea saliva, late expectante, me llama… Seguí chupando durante lo que me parecieron horas. Su pene y mi boca se convirtieron en un solo órgano: un músculo empapado penetrando, labios mojados y abiertos que reciben calientes ese miembro enloquecido. Y de pronto todo empieza a dar vueltas, y ya no estoy encima, sino boca arriba, la cabeza apoyada sobre los almohadones, mis manos sujetas por las suyas.

¿En qué momento despertó? Ahora todo es diferente, la habitación ha cambiado, todo es blanco. Se acerca a mi cara y lo único que puedo ver es el enorme miembro y los testículos balanceándose frente a mi boca.

Este movimiento inexplicable cambió algo dentro de mí… Siento un hambre todavía más profunda que la de minutos antes. Mis manos atrapadas, su músculo frotándose contra mi cara, el olor de la piel mojada en saliva me enloquece. El tiempo se detiene y entiendo que puedo hacer en este momento lo que siempre quise hacer, decir lo que siempre quise decirle. Abro la boca y trago sus testículos; más pesados que antes me asfixian por momentos, pero logro empaparlos en saliva. Los saca de mi boca, me moja la cara con ellos. Se separa y me acerca el glande, separado lo suficiente para permitirme ver el orificio dilatado que comienza a liberar gotas pegajosas. Siempre pensé que mamar significa absorber una esencia. Quiero mamarte, pensé, quiero mamártelo hasta absorber tu alma, el semen de tu alma. En un instante vienen a mi mente todas esas palabras que nunca me atreví a decirle, y sé que ahora es la única oportunidad que tendré de hacerlo. Su glande descansa inquieto sobre mis labios temblorosos, como esperando una señal para entrar. Pienso: lléname la boca con tu verga. Él empuja el miembro y abre mis labios a la fuerza, su músculo me llena la garganta de nuevo. Abro los ojos, miro los suyos. Tienes las bolas llenas de leche, pienso, ¿quieres vaciarte en mi boca? Como respuesta recibo otro empujón violento dentro de mi garganta. Cierro los ojos y decido no volver a abrirlos. Entiendo cómo excitarlo hasta el extremo que deseo.

Tu verga es deliciosa. Métela en mi boca, no dejes de meterla en mi boca nunca. Necesito tu semen… espeso, caliente y viscoso. Dame la leche de tus testículos. Quiero comerme tu esperma. ¿Es pegajoso? ¿Es blanco y espeso? ¿A qué huele tu leche? Quiero oler tu leche, saborearla, tragarla… Semen. Leche. Verga dura, verga llena de crema viscosa… Eyacula, eyacúlame en la boca, por favor, vacíate. Vente en mi boca, derrámate en mi boca, vacía tu semen sobre mi lengua, sobre mi cara. Siento el miembro sacudirse mientras lo rodeo con mi lengua, lo chupo aún más fuerte.

Comienza a derramarse. No siento esta eyaculación como chorro, sino como una serie de borbotones pesados que me llenan la boca y resbalan hacia mi garganta. Verga dura que se revienta en emanaciones de un fluido viscoso que se adhiere a mi paladar, a mi lengua. No puedo verlo, sólo sentir cómo el glande parece haberse convertido en un manantial de esperma caliente que es inyectado sobre mi lengua. Abro los labios,  el líquido emana como si fuera mi boca la que estuviera eyaculando.

Y me maravilla la idea de mi boca eyaculando chorros de semen que he mamado de esta verga deliciosa. El miembro se retira, un chorro me moja la cara, con la lengua saboreo el fluido; otro chorro me baña los senos, unas manos los levantan, los aprietan y los cubren de esperma por completo. Todo es blanco, pero ya no es la habitación, es el líquido que se ha derramado del miembro que tanto placer me da. Comienzo a venirme, enloquecida por el olor a semen y sudor sobre todo mi cuerpo.

Despierto. Él está dormido junto a mí, desnudo…

Algo más que un café…

Publicado en Sin categoría el 9 septiembre, 2011 por Joliegirl

Como bien lo saben, siempre he sido una mujer que ha disfrutado lo más que ha podido del sexo y no ha sido poco; he tenido más de 50 hombres sólo por placer; he disfrutado de sus vergas en los sitios más insólitos y si les contara como han disfrutado ellos de mi boca y mi garganta, no terminaría nunca.

De haber sentido muchas veces esa cosa que se siente en el corazón cada vez que se desea algo, lo que me pasó fue más allá y sobre todo porque quiero ver una vez más a mi desconocido.

Caminaba hacia mi departamento, después de haber visto una excelente juego de inicio de temporada de la NFL Packers vs Saints, cuando de repente sentí unos pasos muy apegados a mí y un leve aire se introdujo en mi nuca, levantando mi cabellera larga, rubia y ondulada. Miré para atrás y un hombre alto, de contextura grande me dijo…

-La noche va a estar fría parece…-me dijo con una traviesa sonrisa
-Yo creo que si, hay que acostarse temprano y arroparse con varios cobertores. Si tuviera una calentador personal en estos momentos sería genial…se me escapó de mi boca traicionera, sin pensar en las consecuencias que podría traer.-

-Con un café me conformo…-me dijo pasando su lengua gruesa por sus carnosos labios, que por la cercanía que ya teníamos podía detectar muy bien.

-Podría ser…-le dije con un tono muy directo de invitación.

Se acercó a mi lado y sentí con un sólo roce de su calor, como mi vagina empezó a palpitar con tal rapidez, que cuando reaccioné ya estaba él a mi lado y yo abriendo la puerta de mi departamento.

Entramos, me quité el abrigo, ya que me estaba ahogando la excitación de saber que ya estábamos solos y que lo más seguro era que café no íbamos a tomar. Los nervios de sentir su mirada intrusa y también deseosa, me llevaron a encender un cigarrillo, darle una fumada intensa y botar el humo como si estuviera descansando, él en consecuencia, dio un suspiro y de pronto lo tuve frente a frente, con su mano grande agarrando mi nuca, me guió hasta su caliente boca y me empuñó su lengua, abriendo paso para entregarme toda su cálida saliva….

Empezamos a besarnos apasionadamente, como si nuestras bocas se conocieran de toda la vida y a la vez supieran que eran ajenas. Me gustaba su sabor, me encantaba, mi cuerpo se estremecía cada vez más y lo llamaba con tanta fuerza, que los dos empezamos a temblar:

-Te voy a poseer…-me dice, mordiendo mi cuello, haciendo salir de mi boca gemidos desconocidos para él, casi gritos de placer.

Lo llevé poco a poco hasta el sillón, se sentó y con mi boca sedienta busqué lo que sabía que sería para mí. Su verga ya rompía su apretado pantalón, lo liberé y ahí estaba, DURO, GRANDE, LATIENDO, de su glande caían gotas de lubricación, lo miré a los ojos desafiante, mi lengua se dirigió a sus bolas llenas de leche, lamí como nunca. Traté de meterlo todo en mi boca pero era casi imposible, ese tronco estaba hecho por los dioses y ahora era para mí. Él me miraba con gestos de querer matarme, atravesarme, empuñarme toda su hombría, pero estaba sintiendo tan rico, que no quería que parara.

Sentí algo tibio entre mis piernas, mis jugos ya no podían con el placer de verlo sintiendo mi garganta casi atravesada. Mis ojos lloraban y entre mis lágrimas lo miré y le dije…

-Hazme tuya, enfunda tu pene dentro de mi ser…-casi extasiada le susurre
-Móntate en mi verga…-me dijo con una voz que me erizaron los vellos.

Subí por su cuerpo, me abrió con sus manos las piernas y fue penetrando suavemente, mientras mi lubricación envolvía poco a poco toda su herramienta. Sentí que mis caderas se salían, era tan gruesa su verga y a la vez tan exquisita, que mis pensamientos no los podía controlar, esa mezcla de placer y dolor, todo al mismo tiempo, que no pude aguantar sentir un orgasmo cuando sentí sus huevos en mi culo; gemí tan profundo, mordí mis labios…

-Goza, siénteme…me dijo con una voz desgarradora. Me volví loca al escuchar esas palabras tan complacientes, que empecé a cabalgarlo con furia y deseo, cada vez más rápido, apoyada en sus palabras

-Dame mamita, cómete mi verga, déjame romper tu panochita…-sus gemidos me tenían a mil por segundo…

Nuestros corazones eran uno, latían al unísono, gemíamos como si fuera ese el despertar de nuestros sexos. Éramos un todo y a la vez éramos nada, sólo dos almas que se encontraron por una pequeña brecha del destino, que sopló su dulce brisa y nos cruzó.

-ya no aguanto más, me vengo…-le digo con mi voz quebrantada.
-Vamos, me vengo contigo…-me dijo ya desesperado…

Mi gemido se unió al de él y estallamos juntos en un concierto de emociones que sólo pudo apaciguar un beso.

Después de un rato, al reencontrar nuestro aliento, nos miramos; como si hubiéramos descubierto juntos un tesoro.

Nos vestimos callados, sólo se podía distinguir en el ambiente el placer de habernos tenido…

-¿Y el café?…me dijo con una voz de repetición.

-Mañana a la misma hora, creo que también tendré frío…-le dije desafiante…

Saciando mi placer en el bosque de la Ciudad de México…

Publicado en Sin categoría el 21 julio, 2011 por Joliegirl

Mi sexpartner vino de vacaciones a la ciudad, como ustedes ya sabrán él es el único hombre con el que repito una y otra vez  mis sesiones sexuales, ya que hasta ahorita ha sido el único que me deja satisfecha por completo… Era un sábado 16 de julio, tenía ganas de estar en algún lugar fuera del Distrito Federal, por lo que después de pasar una noche mágnifica de sexo placentero a lado de mi fuckbudy, tomamos camino y ésto fue lo que sucedió;…

Ese día te veías tan bien que ponías a volar mi imaginación cuando íbamos en el carro, llevabas puesto un pantalón estilo militar algo entallado, en el cual de vez en cuando me incitaba a  mirar hacia tu entre pierna, una camisa gris, olías delicioso, pero mejor aun, estabas algo bronceado… Yo traía puesto una blusa y un short bastante minúsculo…

Llegamos a la Marquesa (Bosque de México) e hicimos lo usual, rentar motos y caballos para pasar el día,  nos colocamos sobre el cofre del carro viendo al cielo y platicamos como nunca lo habíamos hecho, entre palabra y palabra me humedecía más, fantaseaba con que en ese lugar me poseyeras…

Te levantaste y me besaste la oreja, diciéndome: “Ya no aguanto más” te bajaste del cofre del carro, y me cargaste entre tus brazos y me
pediste que agarrara el tapete sobre el que estábamos, luego me llevaste cargando hacia donde estaban los árboles alejados de la gente.

Te agachaste para que pudiera poner el tapete aun en tus brazos y después me dejaste lentamente sobre el tapete que recargué sobre un
árbol, tu mirada era algo diferente, mas fuerte que de costumbre… te echaste hacia atrás y la luz del sol caía sobre tu cuerpo, mientras desabotonabas la camisa; me mordí los labios, sabias que eso lo hacia cuando algo me excitaba; me hice para atrás aun con las piernas cerradas y de lado, a ti parecía gustarte mucho lo que veías porque tratabas de quitarte el cinturón desesperadamente, cada vez que movía mis piernas; así que te empecé a ver con esa mirada de “deseo que me cojas” y que conoces perfectamente, movía mis piernas al mismo tiempo, las rozaba entre si…. Cuando te quitaste el cinturón y el pantalón abrí mis piernas por completo, desabroche mi short y te mostré que no llevaba nada abajo  me veías con esa cara de deseo que me anima a hacerte las cosas más sucias que puedas imaginar… Me mirabas mientras desabotonaba la blusa, mi cabello que llegaba hasta el nivel de mis senos… brilloso, rubio y ondulado me provocaba cosquillas sobre los mismos.

Te hice una señal con mi dedo de que te acercaras y no tardaste ni un segundo, te acercaste y te sentaste frente a mi, me besaste con
mucho deseo y pasión como si me fuera a ir, tus labios me comían por completo mientras jugueteabas con tus manos tocando mis senos y con tus dedos rozabas mis pezones sobre el bra….

Te acercaste mas hacia mi, y abrí mis piernas para sentirte mejor, podía sentir la dureza de tu pene a través de tu bóxer en mi vagina
estaba muy húmeda, tanto que pudiste sentirlo en tu pene, aun con el bóxer puesto, empezaste a mover tu cuerpo hacia arriba como si me estuvieras penetrando y me besabas al mismo tiempo, yo solo me sostenía de los músculos de tus brazos tan duros…

Quería sentir tu pene en mi boca, no podía contener el deseo de sentir tu pene caliente entrando y saliendo de mi boca, por lo que te detuve y te hice hacia atrás, quitándote el bóxer con desesperación; oliendo tu pene primero y luego besándolo con los ojos cerrados, sentía como la sangre corría mas rápido por mi cuerpo, y como mis pezones se paraban mas, era un deseo incontrolable de darte placer a cualquier precio… con los ojos aun cerrados le di lenguetazos a tu pene y lo introduje en mi boca muy despacio primero calentándolo con mi propio calor y luego lentamente lo rodeaba con mi lengua, disfrutando cada parte de tu pene en mi boca….

Mientras te chupaba el pene, masajeaba tus huevos lentamente, jalándolas un poco…. Para después dejar de chupar tu verga y cambiarme a la parte a la parte de en medio de tus bolas y tu ano, te volvste loco… subía chupando tus bolas y deslizaba mi lengua desde tus bolas hasta la cabeza de tu pene… para seguir chupándolo por completo otra vez jalándolo al mismo ritmo.

Me pediste que me cambiara para hacer 69 y yo encantada, me volteé abriendo mis piernas enfrente de tu cara bajando lentamente mi vagina hacia tus labios, desesperado buscaste mi “clítoris” y lo comiste como loco… Mientras yo seguía entretenida con tu verga!; aprovechando que estábamos así, te chupaste un dedo, y lo metiste en mi ano sin preguntarme…. No dije nada, yo seguía entretenida con tu falo… metías y sacabas cada vez mas rápido tu dedo de mi ano, y me quitaste y dijiste no puedo mas… “Quiero cojerte por el culo”
-dijiste!. Parándome de la mano…

Tu dedo se sentía tan bien en mi ano, pero un poco doloroso me jalaste hacia a ti besándome, mientras con tu dedo seguías trabajando mi ano, provocándome un placer indómito provocándome que escurriera de entre mis piernas el néctar que tanto te gusta de mi vagina.

Me volteaste de “perrito” haciendo mi cabeza hacia atrás, dejando que mi cabello volara hacia mi espalda, tambaleando mis piernas
esperando tu pene dentro de mi, el hecho me excitaba muchísimo, la excitación era muy grande, volteo a verte, haciendo mi cabello a un lado y veo como estas masturbándote con mi lubricante, de una forma tan rica que hace que me muerda los labios, esperando deseosamente me cojas en ese momento, sintiendo mi  vagina más húmeda que nunca.

Me jalaste hacia a ti de la cintura con tus manos grandes; abriste un poco mis nalgas poniendo tu pene lleno de mi lubricante sobre
mi ano, metiste lenta pero muy lentamente la cabeza de tu pene; empujaste mas adentro, injuriéndome un ligero dolor, pero al mismo tiempo la total  lujuria recorría mi mente… no era tanto mi placer sexual si no el placer de complacerte…

Seguías, cada vez mas rápido y mas profundo, el pequeño dolor empezó a cambiar a placer, muy lentamente, te inclinabas hacia mi besando mi cuello y tocando mi pechos, eso me encantaba, era lo que me hacia seguir, el oír tu respiración acelerada, y sentir tu cuerpo caliente…

Mientras me cojiias; con tus manos manoseabas mi clítoris y tratabas de meter un dedo en mi vagina, lo cual no aceptaba  para provocarte más y me movía para que no lo hicieras…

Me empezaste a apretar mas fuerte de la cintura, y me cojías mas fuerte, lo hacías mas rápido, gemías mas fuerte, sabia que estabas cerca, empezé a moverme en contra de tí para que fuera aun mas fuerte la penetración, te encantaba,  me movía en circulos pequeños y grandes, mientras tu te aferrabas a mi cintura para que tu gloriosa verga no saliera, me embestías con fuerza mientras yo me masturbaba el clítoris, cada vez más rápido, de pronto, sentí un cosquilleo en mi ano, tu pene se estana ensanchando,  me avisaba que estabas a punto de venirte, moví mis nalgas aún más fuerte contra ti, hasta que ambos llegamos a la muerte chiquita, al orgasmo sublieme, tu semen salía por mi ano pareciendo no importarle que tu verga estuviera dentro aún, salía por los lados, escurriéndose hacia mi vagina, tu gemías de placer, te venías dentro de mi… te tiraste de un lado, en donde no había tapete que te cubriera, yo me acosté sobre el tapete, toda llena de tu semen en mi ano, y parte de mi vagina… Con los ojos cerrados, disfrutando las últimas contracciones de mi orgasmo.

El autobús y mi excitación….

Publicado en Sin categoría el 23 junio, 2011 por Joliegirl

Éste fin de semana pasado viajé a Tula Hidalgo por asuntos de trabajo, al terminar mis labores regresé a casa en autobús, me empecé a calentar, llevaba más de 48 horas sin tener sexo.  Me senté en la parte de atrás, y detrás de mi, pero en el otro lado del pasillo, había un chico de unos 25 años sentado que me miro de arriba abajo al dirigirme al mi lugar. Llevaba unos jeans muy ajustados que marcaban un poco mi sexo y un top sin nada debajo.

Al arrancar el autobús con las vibraciones y el movimiento el pantalón me rozaba cada vez mas y se me metía por mi vagina. Me empecé a excitar y a humedecer poco a poco, notando como el pantalón me apretaba el clítoris. Disfrutaba con los movimientos, pero quería sentir mas, así que disimuladamente comencé a mover mis caderas despacito en círculos para frotarme mas contra el pantalón. Los pezones empezaron a ponérseme duros y ya se me marcaban en el top. Mi excitación iba en aumento, y no pude reprimir bajar una mano a mi entrepierna y tocarme por encima del jean, que estaba húmedo también, haciendo movimientos circulares utilizando dos dedos. Los acompañaba moviendo las caderas de atrás adelante, con los frenazos del autobús realizaba al pasar un tope y la vibración del motor cada vez estaba mas y mas caliente.

De repente oí el sonido de una cremallera bajarse, me gire un poco y vi que el chico que estaba sentado al otro lado me estaba mirando. ¡Se había dado cuenta de lo que estaba haciendo! Y vi su brazo moverse despacio, seguro que se habia sacado el pene y se estaba tocando. Yo seguía muy excitada y no podía parar, así que mirándolo a ratos de reojo seguí tocándome. El debio darse por aludido, porque se levanto y se sentó en el asiento justo al lado mío.

-Me llamo Alex- Me susurró

Lo mire y vi como tenia una erección debajo del pantalón, ya con la cremallera abierta. Sin casi mirarme puso su mano en mi entrepierna y paso su dedo por mi pubis, entre los labios de mi vagina, pero por encima de mis jeans, arriba y abajo. Esto me puso aun mas caliente y yo puse mi mano sobre su verga, acariciándola en círculos sobre su boxer. Mientras con la otra desabroche el botón y el cierre de mi pantalón, momento que el aprovecho para meter su mano y acariciarme por encima de mi tanguita, empapadas ya. Saque de la prisión del boxer su pene y lo acaricié, subiendo y bajando mi mano por el, despacito. Levante el culito y con una mano me baje hasta las rodillas los pantalones. El retiro mis braguitas a un lado y con un dedo acaricio mi clítoris en círculos, llevándolo a ratos dentro de mi vagina para mojarse bien y volver a mi clítoris. Me volvía loca, aumentando el ritmo cada vez.

Le dije susurrando que me metiera los dedos, que me moría por sentirlos dentro, pero el me respondio que para eso tendria que mamarle la verga. Lo mire y sin dudarlo empecé a doblarme para lamer su pene, desde la base a la punta. Pase mi lengua por toda ella varias veces, luego puse mis labios alrededor del capullo y lo succione despacito. El seguía sin meterme los dedos, así que despacio empecé a clavarme su falo en la boca, presionándolo con los labios y la lengua, hasta la mitad, y volvía a subir, y así cada vez me clavaba un poco mas, y cuando me llegaba hasta el fondo de la garganta el empezó a meterme un dedo, despacito y hasta la mitad, igual que había hecho yo. Moví mis caderas para que me entrase mas, y entonces el me metió dos dedos hasta el fondo, de golpe, a la vez que movió su cadera y me clavo hasta los huevos su verga en la boca. Me tomó por sorpresa, pero empecé a mamarsela cada vez mas deprisa, mientras que el me devolvía el favor con sus dedos.

Me dijo que me apartara y que me levantase un poco sobre el asiento. Lo hice, y el se sentó en mi asiento, justo debajo de mi. Con su mano puso su verga ya muy dura y erecta en la entrada de mi vagina que ya estaba muy mojada, subió su cadera de un golpe y me lo metió entero hasta el fondo. No pude reprimir un pequeño gemido, que al parecer nadie escuchó, tomó mis caderas y empezó a clavarme la verga de arriba hacia abajo, le pedí que se detuviera porque ahora yo quería cabalgarlo  a mi ritmo, moviendo las caderas en pequeños círculos que a su vez se hacían grandes moviendo su pene dentro de mi tocando todas mis paredes vaginales, así comencé a aumentar el ritmo cada vez más rápido, me estaba masturbando con su pene. El subió mi top hasta dejarlo por encima de mis tetas las agarraba fuerte con sus manos, me pellizcaba los pezones, poniéndome mas caliente aún.

Poco a poco bajo un dedo a mi culito y me lo metió, fallándome con él el culo. No pude evitar aguantar más, sentir su dedo en mi culo y su pene en mi vagina era el doble de placer por lo que explote en un gran orgasmo, apretándole la verga con cada contracción del mismo… Cuando terminé de venirme, me pidió que me pusiera de espaldas, por lo que metió su verga en mi ano,  y de un solo golpe lo metió por completo.

Empezó a cogerme con un ritmo frenético, ya no aguantaba más hasta que me calvo muy adentro su pene y se vino dentro de mi. Cuando termino, se aparto a un lado, se limpio, me limpió y se arregló la ropa… Se quedó dormido a mi lado hasta que llegamos a nuestro destino….

Al salir del autobús quiso irse conmigo, le pedí que no lo hiciera que recordara este momento único y que jamás volvería a repetirse, por su bien era lo mejor para él que no estuviera con una mujer como yo… Me despedí, salí de la terminal… Como siempre con una grata sonrisa dibujada en el rostro.

Mi extraño del Teatro

Publicado en Sin categoría el 9 junio, 2011 por Joliegirl

No he podido tener al día éste blog porque entre tanto trabajo y mis amantes no me he dado el tiempo de contarles que ha pasado, pero hoy me lo hice para ustedes mis fieles lectores. Éste pasado fin de semana, salí con una de mis conquistas que conocí en Veracruz fuí al teatro, el chico en cuestión es todo un caballero, a pesar de que soy Jolie por alguna extraña razón no me le había insinuado para que tuviéramos sexo salvaje y olvidarlo para siempre, realmente disfrutaba su compañía, su platica y sobre todo me gustaba la idea de verlo varias veces más.

Llegamos al teatro, yo llevaba puesto un minivestido blanco estilo ibizenco y tacones de vértigo de puntera abierta de color marfil. Mis piernas larguísimas brillaban por la textura de unas pantimedias de verano color piel bronceada, muy sensuales, en la taquilla del teatro noté a un exquisito éspecimen masculino alto, canoso, barba de candado y bien vestido. Noté que no llevaba acompañante y deseé que estuviera sentado junto a nosotros para poderlo ver aún más de cerca y percibir su aroma de hombre.

-Disculpe-dijo él y pasó por delante de Esteban quien encogió las piernas para facilitarle el paso… La obra era sobre infidelidad, una producción erótica italiana, platicaba con Esteban sobre ello cuando de pronto mi hombre canoso nos interrumpió… Mi atención se centró de inmediato en él, y clavé mi mirada en la entre pierna de aquél extraño, noté una enorme erección y me mordí el labio. Él se sentó junto a mi y se repantigó, su cuerpo musculoso sobrepasaba el espacio de los respaldos e invadía parte de mi butaca, por lo que me econgí sólo un poco y cruzé las piernas, de reojo noté que mi hombre canoso me veía las piernas por lo que me levante un poco el minivestido para que se me entreviera la línea de la costura de las pantimedias a unos centímetros por encima de los muslos. Suspiré fuerte, dándole entender a mi extraño compañero de butaca mi atracción hacia él. Ví como el paquete de aquél extraño estaba tomando unas formas escandalosas, como si tuviera un pepino enorme metido en el pantalón la sala se quedó a oscuras y la obra empezó.

Era una producción muy cuidada, con actrices de belleza muy glamourosa y hombres italianos atractivos con barba de dos días. La historia iba sobre una mujer casada con una fuerte tendencia a la infidelidad. En la primera escena un amigo del marido de la protagonista le estaba metiendo mano en la cocina mientras el pobre cornudo estaba sentado en el salón viendo un partido de fútbol esperando a que su colega volviera “del servicio”. Mientras tanto noté el perfume de mi canoso extraño me estaba excitando por lo que lo único que hacia era cruzar y descruzar las piernas. De pronto, sentí una mano en mi nalga derecha, era él, el extraño y rozó la textura de mis pantimedias. Me estremecí y lo miré de reojo sin mostrar resistencia. Fue acariciando con su mano todo mi muslo hasta adentrarse por debajo de mis nalgas y explorar con sus dedos mi sexo. Con mis pantimedias y la tanga por medio no llegaba a encontrarme la vagina con comodidad, pero con tan solo rozarlo provocaba que mi cuerpo se encogiera y diera unos pequeños saltos, lo cual hizo que mi extraño se pusiera más cachondo.
Yo lo miraba desafiante, por lo que decidí bajarme disimuladamente las pantimedias y la tanguita, no mucho, un poco solo, lo justo para dejar al descubierto mi sexo y dejar vía libre a mi acosador. Le dije algo intrascendente a Esteban mientras lo hacía. ¡Que buena actriz! Mi extraño no me dio respiro y hurgó con sus dedos índice y anular hasta encontrar la entrada tenía mi vagina chorreando. Me metió los dos dedos sin miramiento y yo me senté sobre ellos hasta que me penetraron hasta lo más hondo. Y lanzé un quejido contenido.
-Nena, ¿te ocurre algo?-preguntó Esteban.
-No, no. Es el estómago. Me debió sentar mal la cena. Muy pesada.
-Si quieres, nos vamos.
-No, no, estoy bien. Le contesté
Mi extraño empezó a acariciarme delicadamente con las yemas de los dedos la pared esponjosa en lo más profundo de mi. Ladeé mi cabeza hacia él y le mostré mi rostro desencajado del placer que me estaba dando. Entonces, posé mi mano sobre la entre pierna de mi extraño tocando el inmenso bulto lo puse tan caliente que sentí como había mojado su pantalón con presemen, por lo que empezé a frotarle y a manosearle el pene, mientras el agitaba sus dedos con fuerza dentro de mi vagina.

-Por favor, vamos al baño-le susurré-

-Allá te espero- Se levantó y se retiro
Le dije a Esteban que iría al baño, mientras me acomodaba mi tanguita, quiso acompañarme pero le pedí que no lo hiciera que podía ir sola.

Llegando al baño de mujeres, mi extraño se me avalanzó y me metió en uno de los sanitarios, sentándome en la taza del baño se desabrochó el pantalón, abrí mis ojos al ver semejante mástil erecto y duro, lleno de venas no pude aguantar más me incliné y lo metí en mi boca. Mi extraño notó mis labios alrededor de su verga, mientras él me volvía a meter los dedos en mi vagina para seguir masajeando por dentro, yo estaba empapada, saqué un condón de mi bolsa y se lo pusé, me levante y lo senté a él en el inodoro me puse de espaldas y me senté sobre su pene con las piernas juntas, ya que las pantimedias mee impedían abrirlas del todo. Deje caer mi melena rubia lisa hacia delante, cubriéndome todo el rostro. En el aire había una mezcla de olores excitantes.
Su pene se dezlisaba sin ningún problema dentro de mi, yo lo cabalgaba frenéticamente, mientras el me decía lo caliente que lo ponía, mi extraño se incorporó y me colocó a cuatro patas, apoyada sobre la pared.
-Levanta ese culito, zorra.
Yo, obediente, le hice caso. Dejó caer un hilo de saliva sobre su verga para lubricarla un poco y me la metió lentamente hasta llegar al fondo, el cordón de plata que rodeaba su cuello se agitaba con cada embestida, mis jadeos, empezaron a ser más intensos, cada embestida sonaba como una palmada hueca, fuerte, sin piedad. De repente puse los ojos en blanco y parecía ahogarme mi extraño me estaba castigando de lo lindo con penetraciones muy rápidas y fuertes. Era como una bestia follando, cuando ya no pude más le grité-¡¡ME VENGO!! HIJO DE PUTA, CABRON… ¡¡¡ME VENGO!!!… Mi extraño aumentó las embestidas y me vine en su verga, aprétandosela con cada convulsión que me producía el orgasmo, mi orgasmos, él aún no había terminado quería venirse en mi boca, por lo que le quite el condón, y empezé a succionar el glande apretando el tronco con mi mano, mientra el me empujaba la cabeza hacia él cada vez más fuerte, a los segundos ya no aguantó empezó a gritar y toda su enorme verga explotó con un chorro fuerte y potente sobre mi boca el cual tragué sin gustosamente… Él se sentó en la taza del baño, quedó medio desfallecido, le regalé mi tanga me arreglé un poco y regresé con Esteban, como si nada hubiera pasado…

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